martes, 29 de mayo de 2007

Arturo Carrio. Un buen paisano.



En un día como hoy, después de venir de Pola Laviana, uno tiene la necesidad de dejar testimonio escrito del aprecio personal y político que siente por Arturo Carrio, una persona siempre entregado a los demás, como maestro, como alcalde de Sobrescobio y Laviana, desde el Gobierno de Asturias y como militante socialista.

Se siente la necesidad, pero es duro ponerse frente a una pantalla en blanco, y con el corazón encogido, guiar la mente a través de los recuerdos, a la vez que se deslizan lenta y torpemente sobre el teclado los dedos de unas manos que no podrán volver a abrazar al compañero y al amigo.

Lo expreso ahora, con más intensidad que nunca, por que durante todos los años de este siglo, lo expreso así, por que me parece que fue desde siempre, tuve la oportunidad de compartir contigo, desde la charla amigable a las enseñanzas de un maestro de alcaldes, la coincidencia en las ideas que alimentan nuestro proyecto político, el de los socialistas asturianos, con un matiz además más intenso, si así me lo permites, con áquel que ponemos los que amamos como tu esta tierra, y su expresión más genuinamente democrática: el municipalísmo.

Tú, mi querido amigo, formas parte y brillas con luz propia en esa pléyade de alcaldes socialistas que integráis todos aquellos que desde 1904, en que José Hierro, (primer alcalde socialista), fue elegido alcalde de Urones de Castroponce, hasta los nuevos miles de alcaldes y alcaldesas, que en este 27 de Mayo de 2007, han sido elegidos por la ciudadanía.

Alcaldesas y alcaldes, que con los valores de siempre, tal como recogía “El Socialista “, en su edición del 22 de Enero de 2004, “De él esperamos que, fiel a las ideas que sustenta encaminará principalmente su gestión en el Municipio a favorecer los intereses de los explotados. A eso, y no a otra cosa, deben ir a los Ayuntamientos los representantes de la clase trabajadora”, darán con nuevas ideas respuesta a las demandas de la nueva sociedad. Tú fuiste un buen ejemplo de todo ello.

En nuestra última conversación, por vez primera, oí tu queja de dolor, “me duele mucho la espalda” me dijiste, para luego hablarme de que te pensabas jubilar el 31 de Julio, y torpe de mi no te entendí, cuando a mi deseo de descanso, me contestaste diciendo “que no tendré mucho tiempo”, pensé que te referías a descansar, a jugar la partida y dedicarte más a los tuyos y a ti mismo, tú que siempre pusiste tus necesidades y la de los tuyos al final de las tareas a realizar.

Tú, que siempre tuviste tiempo para atender mis llamadas, contestar siempre “SI” a las peticiones que te hacia motivadas por esta o aquella gestión municipal, y cuando el tema era más complicado o no dependía de ti, la respuesta siempre era “vamos a intentarlo”.

Tú, que siempre me hablabas bien de los compañeros, siempre con una frase amable para disculpar un error, una falta de atención, una mala gestión o una incomprensión. Sólo algunas, pocas veces, desahogabas en el compañero alguna amargura, por que te sentías incomprendido por algunos de los más próximos, que no entendían tu firme determinación de ser leal contigo mismo y con los amigos y fiel a las ideas socialistas . Pequeños contenciosos que con tu bonhomia tratabas de situar en escenarios más adecuados, para luego a través del diálogo y del sentido común resolverlos de forma razonable.

Por eso querido amigo, por que siempre estuviste al servicio de los demás, este lunes, miles de vecinos y vecinas de Laviana y Sobrescobio, alcaldes de muchos concejos, y miembros del Gobierno y mi humilde persona en representación de toda la familia socialista nos citamos en esa Casa del Pueblo de Laviana, a la vera del Ayuntamiento que tu registe eficazmente durante ocho años, para reconocer en ti el ejemplo de la trayectoria vital de una persona amante de la libertad, que pasó por la vida haciendo el bien, de un buen socialista, y como decimos en esta tierra de un buen paisano.

Que la tierra te sea amable.

4 comentarios:

coyán dijo...

No pude ir a Laviana, como él tampoco quiero despedirme, lo recordaré siempre.

proletario dijo...

Los socialistas no mueren se siembran. Arturo, tus compañeros no te olvidamos.

roberto dijo...

Afectuoso comentario, muchos que fuimos sus alumnos lo compartimos de corazón. Gracias Arturo, por tus enseñanzas, las académicas y las de la escuela de la vida.

Anónimo dijo...

Una pena puede ser soportada solo, más para una alegría son necesarios al menos dos. Por eso te tenemos tan presente.