lunes 30 de enero de 2012

IZQUIERDA SOCIALISTA ANTE EL 38 CONGRESO FEDERAL DEL PSOE


Más Sociedad. Más Democracia. Más Socialismo.



(El texto es una propuesta elaborada por Izquierda Socialista de Asturias, que se presenta por Izquierda Socialista, a nivel federal, como enmienda de adición a la Ponencia Marco del 38 Congreso Federal del PSOE).

La crisis está castigando intensamente a la sociedad española y también electoralmente al PSOE, por ello, como militantes socialistas nos sentimos obligados a volcar nuestras fuerzas en la búsqueda y elaboración de propuestas que ofrezcan, tanto alternativas progresistas que den soluciones a los graves problemas de la ciudadanía como líneas de acción que revitalicen el proyecto socialista y a nuestro partido.


Por eso, es necesario afrontar el reto de interpretar globalmente esta crisis, sus causas y sus consecuencias, para a partir de ahí, ser capaces de generar la energía suficiente, que haga posible el cambio y fortalecimiento del PSOE, como instrumento de transformación social con capacidad para contribuir de forma eficiente a mejorar el bienestar social y la calidad de vida del conjunto de la sociedad.


Es el tiempo de afrontar el futuro más que de enzarzarnos en cuestiones del pasado; de trabajar en ofrecer soluciones, porque los responsables de los errores cometidos ya han sido señalados con el voto de los españoles.

Nuestros valores y objetivos siguen siendo los mismos que los que se marcaron los primeros socialistas en 1879, conseguir una sociedad más solidaria, más igualitaria, más libre, con más justicia social y en paz.

Valores y objetivos de siempre que es preciso integrar en el contexto político, económico y social de la sociedad del siglo XXI, ya que, como está demostrado, a medida que avanza la globalización económica, se pone más en cuestión la democracia participativa, se acelera la desigualdad entre los territorios y la ciudadanía y se concentra la riqueza en unas pocas manos.

Siendo conscientes de que, sobre todo en Europa, el proyecto del socialismo democrático ha ido cediendo terreno ante el poder de los mercados sin ningún control político ni democrático, es preciso, desde la identidad socialista, formular un proyecto a dicha escala europea que frene ese proceso de destrucción de nuestros valores y objetivos, definiendo y activando nuevas políticas desde el ámbito global al local y fijando en ellas como referente el desarrollo local.

Tenemos que integrar plenamente al PSOE en la realidad cotidiana de la sociedad del siglo XXI; ese es el primer eslabón en la cadena de nuestras obligaciones. Esa es la primera y la más importante de nuestras responsabilidades y tareas como socialistas, a la que es necesario incorporar a millones de ciudadanos y ciudadanas que comparten con nosotros valores, objetivos y desencantos. El PSOE que queremos es patrimonio de toda la sociedad a la que más que nunca nos debemos pese, a los errores de nuestros dirigentes en la acción de gobierno, alejada de nuestras señas de identidad, y por omisión o tolerancia de los propios militantes.


MÁS SOCIEDAD.

La débil conexión con la sociedad española, derivada de la perdida de credibilidad y confianza en el proyecto político, tiene también mucho que ver con la estructura y funcionamiento interno de la organización.

Por ello, tenemos que recuperar y fortalecer el contacto con los movimientos sociales, ecologistas, vecinales, sindicales, etc., en definitiva con la ciudadanía progresista, la España de la cultura, el talento y la creatividad, para que vuelvan a considerar al PSOE como el mejor instrumento para que sus sueños se hagan realidad.

La sociedad es el objetivo final de los socialistas, para hacerla mas solidaria, mas igual, mas libre y con mas justicia social. Por ello debemos establecer cauces de comunicación permanentes con ella, abiertos a escuchar día a día sus propuestas con el propósito que sean parte activa de nuestros planteamientos e ideas.

El PSOE, como fuerza tradicionalmente más sensible a los intereses de la ciudadanía, no debe claudicar en su defensa de los servicios públicos y en atender las necesidades cambiantes de la sociedad que deben ser satisfechas con las fórmulas prestacionales características del Estado de bienestar; porque desear más sociedad, más imbricación entre partido y personas y colectivos no significa renunciar al Estado ni permitir que la sociedad sea devorada por los sectores económicamente más poderosos de la propia sociedad.

El PSOE se compromete a:
Fortalecer la democracia y la conexión con la sociedad:
Elegir los candidatos institucionales de forma directa por parte de todos los afiliados del ámbito correspondiente y se habiliten procedimientos para la participación de simpatizantes.
La conexión en malla y digital con los afiliados y con la sociedad, mediante los Grupos Sectoriales y Territoriales de Sección y de Distrito, como instrumentos de comunicación, participación y control político en tiempo real.


MÁS DEMOCRACIA.

El PSOE necesita poner al día su estructura y organización piramidal, transformándola en otra donde los afiliados seamos mas iguales. Ello requiere una organización más horizontal, haciendo un PSOE en red, donde el militante adquiera un relevante protagonismo, participando directamente en las decisiones.

El PSOE se compromete a:
Fortalecer la democracia interna del PSOE:
Favorecer que en los diferentes órganos del partido estén representadas las ideas de todos los afiliados, primando la elección de sus componentes por el sistema proporcional y el voto de todos los afiliados del ámbito correspondiente, para que así queden reflejadas la pluralidad de las bases socialistas.
Facilitar la presentación de candidatos para la elección de los secretarios generales, aplicando el voto de todos los afiliados del ámbito correspondiente .


MÁS SOCIALISMO.

Como PSOE estamos obligados en primer lugar a ser un referente del socialismo, un espejo en el cual la sociedad pueda mirarse y donde los objetivos que perseguimos para la sociedad, se cumplan en primer lugar en nuestro propio partido.

El PSOE se compromete a:
Fortalecer las garantías de la ética en el ejercicio de la política:
Proponer una Ley que garantice la transparencia y el control de las cosas públicas.
Completar el reglamento de incompatibilidades y de ingresos para los cargos públicos a los diferentes niveles (nacional, autonómico y municipal).
Poner límites a la profesionalización política.
Poner límites a la acumulación de cargos, retribuciones y dedicaciones exclusivas.
Limitar a dos los mandatos consecutivos en el mismo cargo, tanto orgánico como institucional

sábado 14 de enero de 2012

La mejor escuela


Vuelvo a aporrear el teclado para plasmar, en unas líneas del blog, el enésimo intento de contar y poner en común, de forma habitual, pensamientos e ideas que, además de tener más o menos relación con los “sucedidos” diarios, reflejan las razones y por qués, que surgiendo de los valores que forman la base de las propias convicciones, ayudan a orientar adecuadamente el sentido de las acciones diarias.

Todo esto viene a cuento, por qué muchos (demasiados) dirigentes del PSOE, tras los peores resultados electorales (municipales, autonómicos y generales) no han encontrado mejor entretenimiento y excusa para ocultar su manifiesta incapacidad política, que utilizar egoístamente el cauce de participación política, ya de por si corto (en el tiempo) y estrecho (solo deciden los elegidos), para generar un falso debate nominalista sobre quién debe o no debe de ser el/la secretario/a general, cuya nueva función esencial parece ser la de convertirse en la percha que garantice el sostén de las ambiciones de los barones territoriales.

Lo demás parece importar poco, sean los planteamientos, de cómo organizar mejor y adaptar el funcionamiento del Partido conforme a los deseos de la militancia, (abriendo y ensanchando el cauce de la participación política y la toma de decisiones) o las ideas para que el Partido se convierta en un eficaz y poderoso instrumento de progreso y cambio social al servicio de una sociedad más justa, libre, igualitaria, cohesionada social, territorial, económicamente y en paz.

Por eso, miles de militantes socialistas, mujeres y hombres, mayores y jóvenes hemos optado, prioritariamente e intensamente, por dedicarnos a esos planteamientos e ideas que parecen importan poco a los de “siempre”. Tan poco, que ni siquiera los medios de comunicación, sea en las plumas de sus afamados columnistas ni en los cacareos de sus más insignes tertulianos, han encontrado motivo para dedicar el más mínimo espacio ni tiempo a estas cuestiones.

Aunque la decisión no resulta cómoda y la tarea se presenta ardua, larga y difícil, nada mejor que llevar, para los sinsabores del camino, la lección aprendida en la mejor escuela. La cuenta muy bien José Agustín Goytisolo en “La mejor escuela”.

La mejor escuela

Desconfía de aquellos que te enseñan

listas de nombres,

fórmulas

y fechas

y que siempre repiten modelos de cultura

que son la triste herencia que aborreces.


No aprendas sólo cosas

piensa en ellas

y construye a tu antojo situaciones e imágenes

que rompan la barrera que aseguran existe

entre la realidad y la utopía:


vive en un mundo cóncavo y vacío;

juzga cómo sería una selva quemada;

detén el oleaje en las rompientes;

tiñe de rojo el mar;

sigue a unas paralelas hasta que te devuelvan;

al punto de partida;

coloca el horizonte en vertical;

haz aullar a un desierto;

familiarízate con la locura....


Después sal a la calle y observa:

es la mejor escuela de la vida.


Por eso nada mejor que retomar, sobre todo los que lo hayan perdido y se dicen representantes, el contacto directo con la gente de la calle, del trabajo, de las asociaciones, de la cultura, de la ciencia, en definitiva más sociedad. Libertad para hablar, escuchar, dialogar, debatir y decidir entre todos y todas, o sea más democracia. Igualdad, progreso, justicia, solidaridad y paz, más socialismo.

Notas:

Foto del autor. Muro de Berlín.

Bibliografía: La mejor escuela. José Agustín Goytisolo

martes 18 de octubre de 2011

PUNTO y APARTE

Solo unas breves líneas para retomar el contacto, ya que conforme pasa el tiempo me resulta cada día más difícil ponerme a escribir y hacerlo poniendo, sin más consideraciones, punto y aparte a tantas cuestiones que vienen sucediendo en nuestro derredor desde la publicación, allá por el 1º de Mayo, del último post.


Tampoco se trata de escribir, aquí y ahora, el epílogo de un capítulo más de la vida, mi vida, nuestra vida. Ese devenir cotidiano y rutinario salpicado de múltiples y variados aconteceres que solo se altera, las más de las veces, por los imprevisibles golpes y caricias que quitan y dan nuevo sentido a la propia vida.


Una vida que, desgraciadamente, en el futuro ya no será la misma que aquella que muchas tardes, compartiendo y debatiendo ideas y experiencias, ensoñamos junto a Ramón Quesada, “amigo y compañero del alma”, que siempre me regalaba, incluso en los momentos más duros en que nadie podría haberlo hecho, cientos y cientos de las mejores sonrisas.


Pero, no es menos cierto que, en el plano de la política vivimos en “tiempos nada fáciles”, como resultante de tantos ocasos y desafectos políticos generados por la quiebra de los principios y valores socialistas entre quienes por su responsabilidad están más obligados a defenderlos y que en el ámbito social, se tornan en “tiempos más que difíciles”, para una mayoría ciudadana que ve con perplejidad como su vida familiar está impregnada hasta el tuétano por una grave y profunda crisis económica, generada por el egoísmo desmesurado de los “poderosos”, cuyos efectos producen, además y cada vez más, enormes desgarros en el, ya de por si debilitado, tejido social.


En esta situación, a poco que se tenga de conciencia social y creo tenerla bastante entera, resulta obligado por mi parte, salir de nuevo a la palestra y aporreando el teclado desde la perspectiva de las ideas socialistas y de la coherencia política, ponerme, inexcusablemente, del lado de los “más débiles y de quienes más lo necesitan”.


Todo ello, no empece para que manifieste, ni mucho menos tenga, el menor deseo de “tirarme al monte”, por el contrario, pienso que, es el momento de razonar y argumentar de forma sólida, rigurosa y clara, alejada de eufemismos y circunloquios, tan al uso en la mayoría de los textos y en las locuciones de los “Poncios Prebostes, políticos y académicos” y que, salvo a generar incertidumbres, en poco contribuyen a resolver los graves problemas que aquejan a las sociedades del Siglo XXI.


Así que, aunque l@s pacientes y benevolentes lector@s ya me conocen, a partir de “Punto y Aparte”, seguiré escribiendo en este blog, sin más pautas que el sentido común, leal entender y respeto personal y la guía del criterio propio inspirado en numerosos magisterios ajenos y datos contrastados, la defensa de los derechos humanos y de las ideas socialistas.

Nota:
La imagen es de diseño y elaboración propia.