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lunes, 5 de septiembre de 2016

NO A RAJOY. SI AL GOBIERNO DEL CAMBIO




NO  A RAJOY.  SI AL GOBIERNO DEL CAMBIO.

Rajoy, el señor de los sobresueldos, por segunda vez, volvió a comprobar que su vana pretensión de ser investido presidente de gobierno de España recibía el rechazo de la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados que, en una democracia representativa como la nuestra, es tanto como decir de la mayoría del pueblo español.

El rechazo mayoritario a Rajoy en el Parlamento, en las redes sociales y en la calle, (no hay una sola encuesta en la que  no figure en la cola de las valoraciones políticas), significa también plantar cara a  los poderosos y las élites extractivas causantes de la crisis y de la creciente desigualdad  económica y social en nuestro país y que en función de sus intereses han presionado y presionan hasta lo indecible en favor de la continuidad de Rajoy, ampliamente secundados por cargos institucionales del PP y por “otros” de cuyo nombre no quiero acordarme.

Para ello, unos y “otros”, de manera más o menos explícita, han recurrido a toda clase de artimañas, desde llamadas a la responsabilidad a campañas del miedo, basadas en informaciones cínicas y torticeras, instrumentadas por poderosas empresas de comunicación a través de sus terminales mediáticas que, en algunos casos, no han dudado en degradar su credibilidad hasta la náusea, tratando  con ellas tanto de favorecer al señor de los sobresueldos como de torcer el brazo a Pedro Sánchez y al PSOE.

En ese mismo sentido, ahora, hay quienes tratan de presentar el NO como el causante del bloqueo del  funcionamiento institucional, cuando es una inequívoca señal de stop a una forma despótica y corrupta de gobernar y de imponer políticas antisociales y que a la vez favorece la posibilidad que las fuerzas políticas por el cambio, con el apoyo de la mayoría social, puedan optar por el camino de avanzar hacía una España social, justa, plural, federal y solidaria.

Un breve repaso a las posiciones expresadas por los portavoces en el debate parlamentario, muestra con claridad un manifiesto  rechazo a Rajoy y las políticas del PP y la necesidad de un profundo cambio en la regeneración democrática, el empleo y la economía, la agenda social, la política territorial y la Unión Europea, como ejes fundamentales sobre los que articular la sociedad española del siglo XXI.

Muy alejado de ese planteamiento, Rajoy se presentó al debate de investidura con el mensaje corporal de quien tiene una concepción absolutista del poder político, (me recuerda: “Estos son mis poderes. Dadme la mayoría absoluta y os daré una España grande” – Gil Robles), y que se ve obligado, por su papel de candidato, a cumplimentar el trámite de solicitar el voto de sus adversarios políticos, haciendo abstracción de que ello supone  la convalidación de sus políticas, incluso las más antisociales.

Su falta de empatía y carencia de espíritu proactivo hizo que desgranara un discurso aburrido y prepotente, más centrado en la crítica a Pedro Sánchez que en abrir opciones que pudieran dar lugar a atisbar la posibilidad de cambios en sus políticas, no tanto por la presunta bondad de las mismas como por que su estilo autoritario asigna un papel subalterno a los demás representantes políticos.

El trato a su socio Albert Rivera fue prueba de ello,  reduciendo su papel al de quien tiene que prestar necesariamente su aquiescencia a “un gobierno estable, duradero  y fuerte”, en función de no se sabe bien qué tipo de obligaciones pueda haber contraído. En definitiva, tras su intervención quedaron muy claras dos cuestiones, una: es imprescindible acabar con el desgobierno del PP y dos: Rajoy no está dispuesto a permitir ningún cambio que ponga en cuestión sus políticas.

Pedro Sánchez, desde el primer momento, centrando su discurso en lo sustancial de las políticas del PP y de sus graves problemas de corrupción  y sobre todo personalizándolo en Rajoy, mostró, a las claras y de forma contundente, las razones evidentes que hacen inviable que el PSOE pueda dar por acción o por omisión su apoyo a un gobierno del PP, porque de eso se trataba, no solo de favorecer la investidura de Rajoy sino de respaldar la acción de gobierno de quién no pone en cuestión,  ni menos rectifica en nada esencial, lo que han sido cuatro años de desgobierno del PP y de sus políticas económicas y antisociales.

Pablo Iglesias, crecido en su papel de antagonista de Rajoy, dibujó con plasticidad y algunos tintes pseudorrevolucionarios las profundas diferencias políticas, tanto en el fondo como en la forma, que separan a sus respectivos grupos parlamentarios, lo que no fue óbice para que en el curso del debate y sobre todo al final, ambos de buen grado y conveniencia, se otorgaran por anticipado representar los papeles de quienes presiden el gobierno y la oposición. Entre medias, se lanzaba un reto a Pedro Sánchez para que encabezase una alternativa de las fuerzas del cambio a la presidencia del gobierno,  subrayo lo de reto, por lo extemporáneo del momento, la reiteración y el tono, que parecían más propios de un desafío que de una propuesta constructiva destinada a coprotagonizar el profundo cambio que necesita la política y la sociedad española.

Albert Rivera, que con su pacto con el PP ya nos había adelantado una generosa entrega, dicho sea en el sentido más amplio de la expresión, volvió a mostrar su facilidad y la de su grupo parlamentario para plegarse a lo que sea necesario y conveniente, eso sí, siempre en consideración a un orden superior, sea el bien de España, la responsabilidad del Estado, etc. Así no dudó lo más mínimo en respaldar a Rajoy y recabar de los demás, especialmente a Pedro Sánchez, un gesto en similar sentido y a continuación espetar directamente a Rajoy, más o menos literalmente un demoledor “no es nada personal, pero no me fio de usted”. Si había alguna duda, esta quedaba despejada, pese a todo….. se debía votar a Rajoy,  

Superado el debate del chantaje, queda claro que el NO a Rajoy, es mucho más que una negativa rotunda a una forma de hacer política, es la oportunidad para abrir un escenario de diálogo entre las diversas fuerzas políticas y también en el seno de las mismas, sobran personalismos y apriorismos maximalistas y líneas rojas sobre cuestiones que su aplicación legal y práctica necesitan de un elevado grado de consenso social y político imposible de alcanzar en estos momentos y, también no nos engañemos a nosotros mismos, tampoco valen cambios cosméticos si en el fondo todo sigue igual.


Pedro Sánchez se ha ganado a pulso ser el dirigente político que puede y debe de tomar la iniciativa de dialogar y pactar con los demás, un potencial político que tiene que poner en valor, impulsado y respaldado por la confianza del conjunto del Partido, gestionando junto al resto de fuerzas políticas del cambio un proceso que tenga como objetivo elaborar una propuesta alternativa al PP en base a un programa y un gobierno de cambio y progresista.

martes, 30 de agosto de 2016

Miscelánea Sobre Rio 2016 (2/2)



MISCELÁNEA SOBRE RÍO 2016 (2/2).

La participación española en los Juegos.

Los Juegos de la XXXI Olimpiada se celebraron en Rio de Janeiro, entre el 5 y el 21 de agosto, bajo el lema de “Un mundo nuevo” con la participación de 11551 atletas pertenecientes a 206 Comités Olímpicos Nacionales que compitieron en veintiocho deportes, desagregados en 41 disciplinas olímpicas

Entre los equipos participantes es de reseñar el de los atletas Olímpicos Independientes, con sus siete deportistas de Kuwait, al estar sancionado su Comité Olímpico y el equipo Olímpico de Atletas Refugiados formado por diez deportistas elegidos entre un total de 43 refugiados y la ausencia de 118 deportistas rusos afectados por un  grave escándalo de dopaje.

La representación española formada por 306 atletas, 163 hombres y 143 mujeres, es la 11ª con mayor número de deportistas y participó en veinticinco deportes, ya que no se clasificó en fútbol, esgrima y pentatlón moderno. 

España obtuvo diecisiete medallas (siete de oro, cuatro de plata y seis de bronce) y treinta ocho diplomas (seis de 4º, catorce de 5º, cuatro de 6º, seis de 7º y ocho de 8º), ocupando el puesto decimocuarto  del Medallero Olímpico, encabezado por Estados Unidos con 121 medallas (46 de oro, 37 de plata y 38 de bronce).

Los deportistas españoles que más destacaron a nivel individual son los siguientes:
Mireia Belmonte. Medalla de oro (200 m mariposa), bronce (400 m estilos) y diploma 4º (800 m libres).
Saúl Craviotto. Medalla de oro (K-2 200 m), bronce (k-1 200 m). Cristian Toro. Medalla de oro (K-2 200 m).
Maialen Chourraut. Medalla de oro (Piragüismo eslalon k-1)
Rafael Nadal y Marc López. Medalla de oro (Tenis. Dobles)
Marcus Walz. Medalla de oro (k-1 1000 m)
Carolina Marín. Medalla de oro. Bádminton.
Ruth Beitia. Medalla de oro. (Salto de altura)
Orlando Ortega. Medalla de plata (110 m vallas)
Eva Calvo. Medalla de plata (Taekwondo – 57 Kg)
Lidia Valentín. Medalla de bronce (Halterofilia 75 kg)
Joel González. Medalla de bronce (Taekwondo – 68 Kg)
Carlos Coloma. Medalla de bronce. (Ciclismo – campo a través).

A nivel de equipos, destacar los de:
Baloncesto femenino Medalla de plata
Gimnasia Rítmica Femenino. Medalla de plata.
Baloncesto masculino. Medalla de bronce.
Estos son los resultados más destacados sobre los que Iñigo Menéndez de Vigo, ministro de Educación Cultura y Deporte, no le faltó tiempo para sacar pecho y adjudicar los méritos a su gobierno con afirmaciones como que “el 48% de la delegación española en Río son mujeres gracias al gobierno”, obviando groseramente el esfuerzo, la capacidad, el buen hacer y mérito de los deportistas, especialmente de las mujeres.
Ante tanta euforia institucional conviene señalar, sin ánimo de minusvalorar ni un ápice los resultados, que  se han conseguido el mismo número de medallas que en Atlanta 96 y Londres 12, una menos que en Pekín 08, tres menos que en Atenas 04 y cinco menos que en Barcelona 92.
Una  conclusión objetiva es que se ha aumentado el número de medallas de oro pero en conjunto estamos a un nivel similar al que venimos manteniendo durante los últimos veinte años, máxime si tenemos en cuenta que en estos Juegos de Río el número de participantes en representación de España supera con creces al de países como Rusia, Corea del Sur,  Países Bajos y Hungría que por contra nos superan  en el medallero olímpico. 
Si se supera la “pantalla” del relumbrón institucional y la interesada exaltación mediática de los fervores patrióticos, (“¡ por tu familia, por España, por Dios! gritaba el comentarista mientras Mireia nadaba el último tramo en pos de la medalla de oro), no es difícil reconocer que los resultados obtenidos en forma de medallas y diplomas, con ser muy importantes, no son los únicos para evaluar la participación española en la XXXI Olimpiada.

Principalmente, porque para no pocos de nuestros representantes el haber llegado con un nivel competitivo a los Juegos de Río ya ha sido una verdadera proeza, partiendo de la escasez de medios y apoyos recibidos a lo largo de estos cuatro años, en los que los recortes brutales del gobierno del PP, también en el deporte olímpico, han dejado en la cuneta a un buen número de deportistas y mermado las condiciones  de algunos de los participantes.   

Si como muestra nos centramos en los resultados más exitosos, es fácil percibir que el olimpismo español depende de deportes como el baloncesto, el tenis, el piragüismo, taekwondo y de un ramillete de figuras que por su extraordinaria capacidad individual, dedicación y esfuerzo, surgen como generación natural en un país de gran población.

En la mayoría de los deportes y disciplinas deportivas, especialmente las femeninas, dependen fundamentalmente de esas individualidades y faltan recursos y planes a corto, medio y largo plazo que divulguen y fomente la actividad deportiva entre la juventud, haciéndola compatible con los estudios universitarios y de formación profesional, favoreciendo que estos centros educativos junto a los clubs deportivos sean las canteras adecuadas para la formación de atletas y selecciones olímpicas que dieran  continuidad a las actuales.

Ejemplos a seguir hay muchos, el que se desarrolla en  Gran Bretaña es uno de ellos, que al contrario que España con Barcelona 1992 que ha ido abandonando el programa ADO, continuó con su programa olímpico de Londres 2012, invirtiendo unos 100 millones de euros al año y cuyos resultados en Río 2016 se han traducido en un brillante palmarés de 67 medallas.

En todo caso, no debiéramos dejarnos deslumbrar por los medalleros que son en buena medida consecuencia lógica de un trabajo bien hecho y si, en demandar de los poderes públicos una acción política basada en la colaboración pública y privada,  favorecedora de la implantación y desarrollo integral de políticas deportivas centradas en inversiones en el deporte de base, entendiendo el deporte como un poderoso y eficaz instrumento en la mejora de la salud, la educación, la socialización y el trabajo en equipo.

Pasar de la teoría a la práctica exige un cambio profundo en las estructuras y el funcionamiento de las federaciones, "un mundo nuevo" como preconiza el el lema de los juegos, poniendo a los deportistas en el centro de sus políticas y destinando prioritariamente los recursos a las actividades deportivas y no a gastos de estructura y de gestión, (por primera vez el rugby siete es deporte olímpico y España ha participado con sus dos selecciones, femenina- obtuvo un diploma - y masculina, pues bien uno de los grandes problemas para fomentar este deporte es el elevado coste de las licencias motivado por el coste de los seguros médicos).

Que decir de los equipamientos e instalaciones deportivas, muchas de ellas inadecuadas, en las que se han gastado enormes cantidades de recursos, sin contar para su diseño con lo más fundamental, como es la participación de los mejores conocedores de las disciplinas  deportivas: atletas, entrenadores, árbitros, técnicos, médicos, etc. dando lugar , a que en demasiadas ocasiones fuesen concebidas desde los ámbitos institucionales como obras  emblemáticas a mayor gloria de sus patrocinadores y de muy escasa funcionalidad y utilidad deportiva.

Seguramente cuando leas este post, si has tenido la paciencia de llegar hasta aquí, los medios de comunicación, incluidos los periódicos y programas de deportes de radio y televisión ya no se ocupen mucho de las medallas y los diplomas de Río 2016, si acaso alguna pequeña reseña de carácter personal sobre los justos y afectuosos homenajes que se dan en el pueblo de este atleta o en la ciudad de aquel otro, una pequeña noticia sobre los Juegos Paralímpicos que se celebrarán del 7 al 18 de Septiembre y poco más ... ya que seguirán machacándonos con el fútbol, fútbol y más fútbol, lo digo pese a que soy muy aficionado a ese deporte, que fue uno de los tres en los que España no se clasificó para los Juegos de Rio 2016. Hay que cambiar muchas cosas en el deporte y todas para bien, para que  dejen de tener sentido palabras como las que pronunciara hace ya tiempo Mireia Belmonte “Importa más el pelo de Sergio Ramos que mi récord”. 


Por eso, modestamente, con estas líneas quiero homenajear a esas mujeres y  hombres que han ganado medallas y diplomas, agradecer lo mucho que me han hecho disfrutar con sus actuaciones y sobre todo a los 306 deportistas españoles que han cumplido el sueño de participar en la XXXI Olimpiada, para que perseveren en su gran tarea, ya que son el mejor ejemplo para tod@s aquell@s que, día a día, en cada terreno de juego, pista, polideportivo, piscina, clubs, centros de tecnificación deportiva  como el de Trasona en Asturias, colegios y universidades se esfuerzan y trabajan para alcanzar su sueño en Tokyo 2020.

domingo, 14 de agosto de 2016

Ni Pan Para Hoy




“Ni Pan Para Hoy”


La pasividad con la que Mariano Rajoy afronta el encargo de presentar su candidatura a la presidencia del gobierno,  dejando en manos de los “demás” la tarea de alcanzar los apoyos parlamentarios suficientes para dar sustento a sus pretensiones, muestra bien a las claras su falta de idoneidad para ser parte activa de un proyecto político cuyos principal objetivo sea el de sacar de la crisis al conjunto de la sociedad española.

Si a esa actitud añadimos su falta de liderazgo, que ha sido y es una realidad incontestable, (todas las encuestas lo  ponen de manifiesto), consecuencia lógica de sus cuatro años de desgobierno, ineficaz en lo económico (deuda, empleo, salarios, pensiones, etc.), demoledor del estado de bienestar (sanidad, educación, dependencia, desigualdad, etc.), represor de las libertades (ley mordaza, tasas judiciales, aborto, memoria histórica, etc.) y manifiestamente incapaz de atajar y mucho menos de resolver los problemas de corrupción que afectan gravemente a su propio partido, Ver El Plural

En cualquier análisis objetivo no sería difícil concluir que el Sr. Rajoy, por su actitud y aptitud, NO resulta “adecuado” para presidir el  gobierno de España, como reconoce  hasta Albert  Rivera , en su artículo de hoy, ver EL País, ni tampoco siquiera mínimamente aceptable para el resto de las fuerzas políticas,  pero también es preciso tener en cuenta que goza del respaldo de su partido, que ha obtenido el apoyo de la minoría mayoritaria de los electores y de una mayoría de los poderes económicos y de sus terminales mediáticas, que en defensa de sus intereses particulares, día a día, “machacan” a la ciudadanía sobre la necesidad de que esa persona si sea el presidente.

Nos encontramos por tanto ante una situación controvertida, en la que existe un amplísimo consenso político y social de que Rajoy no es la persona adecuada para la presidencia y pese a ello se insiste tanto por el PP como por parte de Ciudadanos, ahora en concreto condicionando su voto afirmativo a la investidura de Rajoy, al cumplimiento de seis   propuestas que parecen formuladas para obtener una respuesta del tipo si o si cuál es su respuesta afirmativa, Ver Blog el derecho y el revés y  que se adoban con el argumento de que la investidura de Rajoy desbloquearía la situación.

Resulta cuanto menos curioso que quien invoca a todas horas la Constitución Española, haga abstracción de ella para formular su propuesta, basta recordar su artículo 99.2 "El candidato propuesto conforme a lo previsto en el apartado anterior expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara".

Es decir, el Sr. Rivera, tan constitucionalista él, pretende darnos gato por liebre, afirmando que se trata sólo de elegir un presidente de gobierno, que eche a andar la legislatura y luego ya se verá y se debatirán las políticas a aplicar. No nos dejemos engañar, no gobierna el Congreso de los Diputados. La confianza del Congreso se otorga a un candidato/a en función del programa político que expone en materia presupuestaria, fiscal, empleo, sanidad, educación, bienestar social, justicia, pensiones, etc.

Lo que el PP, Ciudadanos, algunas vacas sagradas y los voceros mediáticos difunden a todo volumen como una política de estado, es lisa y llanamente una estrategia política para que Rajoy siga sentado placidamente en La Moncloa y en la que resulta imprescindible el apoyo por acción o por omisión del PSOE.

Así que, finalizada sin éxito la etapa de la “abstención técnica”, Ciudadanos,  lejos de pararse a reflexionar y en deslealtad  con sus compromisos electorales, se “reconvierte” en amanuense de los PPoderosos y en su viaje hacia la irrelevancia política, (de seguir por ese camino, lo comprobaremos en las elecciones gallegas y vascas), pretende forzar a Pedro Sánchez y al PSOE a ser su compañero de viaje para encubrir así su incoherencia  y paliar su creciente descrédito entre un sector del electorado ante el que se había presentado como un instrumento regenerador de la política y que quería  salvar a España  y que ahora se conforma con salvar a Rajoy y al PP.

Aventada la paja y yendo al grano de la cuestión, nos encontramos con que el previsible acuerdo PP y Cs no es  ni pan para hoy, sino un mutuo lavado de cara, que el PSOE con la oportuna presentación en el Congreso de una petición de Comisión de Investigación (Ver PSOE) ha puesto en evidencia y dejado al descubierto, que las verdaderas finalidades del acuerdo no son otras que alargar los plazos para seguir “machacando” al PSOE, entretenernos en espera de posibles nuevas expectativas tras las elecciones gallegas y vascas y en todo caso conformar un escenario en el que la ciudadanía sólo pueda visualizar la presidencia de Rajoy o unas terceras elecciones.


En definitiva, una situación compleja a la que se puede asistir formando parte del pelotón de la resignación o de manera activa buscando y consensuando, (entre todas las fuerzas del cambio y progresistas) una solución adecuada que tenga en cuenta la realidad económica, social, política y cultural  de nuestro país y las razonables demandas del conjunto de la ciudadanía, todo ello sin apriorismos de ningún tipo, o lo que es lo mismo, sin invocar prioritariamente a una eufemística responsabilidad de estado por el bien de España, en detrimento de la posibilidad de acuerdos en base a una profunda regeneración democrática y de potenciar los mecanismos niveladores del estado social, democrático y de derecho para corregir la creciente desigualdad que las políticas antisociales del PP han generado en el seno de la sociedad española.

jueves, 3 de marzo de 2016

APUNTES SOBRE EL DEBATE





APUNTES SOBRE EL DEBATE

El Pleno del Congreso de los Diputados, tras un intenso  debate, ha procedido  a la votación de la candidatura de Pedro Sánchez a la presidencia del gobierno, que ha sido rechazada  al obtener  130 votos a favor, 219 en contra y 1 abstención.

Después de varias horas siguiendo el debate ante la pantalla del televisor y tras acabar la votación, no me resisto a “pasar a limpio” mis notas y en este blog personal  ”colgarlas” como apuntes, sin más pretensión que la de ponerlos negro sobre blanco y en común con quienes les pudiera interesar y abiertos como es lógico al contraste de pareceres.

El Pleno que había comenzado con la sesión celebrada la tarde del día anterior, 1 de Marzo, y en el que Pedro Sánchez, candidato a la presidencia del gobierno de España, había desgranado en una larga y prolija intervención el contenido del Acuerdo del PSOE con Ciudadanos, que pese al amplio respaldo que obtuvo en la consulta entre la afiliación y por parte del Comité Federal del PSOE, desde una perspectiva socialista dejaba al descubierto la insuficiencia de sus contenidos para conseguir de forma expresa el apoyo de otros partidos de izquierda.
Así que, en la sesión del día de hoy, como era previsible, se produjo un debate intenso, vivo y plural respondiendo a las posiciones contrapuestas de las diversas fuerzas parlamentarias y también a las actitudes personales, en algún caso teatral, de sus portavoces que han articulado sus discursos en base a tres referencias, el rechazo a las políticas del PP y especialmente al inmovilismo de  Mariano Rajoy; la defensa del Acuerdo PSOE –Cs por parte de Pedro Sánchez y Albert Rivera, como base de partida de un gobierno reformista, que pretenden ampliar sus apoyos por la izquierda y la derecha y la oferta de un gobierno de izquierdas sostenido en exclusiva por partidos de izquierda, poniendo en cuestión el acuerdo alcanzado.
Pedro Sánchez, sin el piloto automático del día anterior y mostrando su voluntad de diálogo y de empatía a la búsqueda de consensos en base al Acuerdo ya alcanzado y delimitando también con claridad el perímetro de los mismos. Así, ha puesto de manifiesto, poniendo pie en la pared, su rechazo a cualquier tipo de acuerdo con el PP, derechas  regionalistas e izquierdas independistas, a la vez que, en un buen ejercicio de pedagogía política, tendía puentes al resto de fuerzas políticas, incorporando propuestas muy estimables que van bastante “más allá” del Acuerdo, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo, aunque es preciso reconocer que, principalmente en los aspectos laborales y fiscales, las diferencias con las pretensiones de los otros partidos de izquierda siguen siendo evidentes.
Mariano Rajoy, instalado en su inmovilismo y poniendo en evidencia su incapacidad para afrontar el reto reformista que demanda la sociedad, ha despertado para el debate esgrimiendo en tono molesto y cáustico un discurso con dos únicos ingredientes: justificar su gestión y menospreciar la iniciativa de Pedro Sánchez , lo que ha propiciado que un oportuno Albert Rivera pase de tantear, hasta ahora, un “apoyo pasivo” de Rajoy al Acuerdo a plantear una “opa hostil” a su liderazgo en el PP y por extensión entre los votantes de derechas..
Podemos ha mostrado una posición poliédrica en la que l@s portavoces de las Confluencias han puesto el acento, de forma mesurada, tanto en demandar del candidato un giro inequívoco hacia la izquierda como en cuestiones territoriales en coincidencia con sus propias posiciones, y todo ello, pese a que Pablo M. Iglesias les había precedido en el uso de la palabra, con una intervención,  que por su tono desabrido y forma provocadora, ha abierto una profunda zanja, allí donde Pedro Sánchez estaba tendiendo puentes.
Si lo que pretendía Pablo Iglesias, con esa desafortunada alocución, muy útil para centrar la atención mediática en su persona y encandilar a los adeptos, era desactivar el Acuerdo para propiciar otro nuevo o abrir brecha en las posiciones del electorado o de la militancia socialista, el efecto conseguido ha sido el contrario y desde luego de una gran torpeza, ya que entra en plena contradicción con su posterior mensaje de estar dispuesto a formar parte de un gobierno de izquierda presidido por Pedro Sánchez.
Alberto Garzón, como portavoz de IU-UP ha reiterado su no a la investidura de Pedro Sánchez mientras se opte por un Acuerdo a derecha y a izquierda, ya que en ese caso “no se modifican las estructuras de poder” y así es imposible modificar el modelo productivo. En buen tono defendió la necesidad de una socialdemocracia comprometida con los postulados clásicos y opuesta al liberalismo de Ciudadanos y el PP. Un discurso serio y riguroso que arruina, en la práctica, con su seguidismo de las posiciones de Podemos.
En definitiva, el debate ha finalizado con la votación ya reseñada y mostrando una situación, básicamente, muy similar a la inicial, con tres posiciones contrapuestas:
-       El PP aislado y preso de su inmovilismo, esperando que la situación se pudra y que tras el fracaso de otros, se convoquen nuevas elecciones y/o se agudice la crisis de tal forma que, aunque sea como un mal menor, pueda reaparecer como alternativa, con o sin Rajoy, y en este caso propiciar un acuerdo con Ciudadanos
-       Pedro Sánchez, llevando y liderando la iniciativa política y tratando de ampliar el respaldo parlamentario a su propuesta de formar un gobierno reformista y de cambio, para lo que es imprescindible contar con el apoyo activo o pasivo del nacionalismo moderado y los partidos de la izquierda, eso sí, sin enajenarse el apoyo de Ciudadanos.
-       El resto de las fuerzas de izquierda, demandando a Pedro Sánchez y al PSOE la formación de un gobierno de izquierda, pero condicionado a la exclusión de Ciudadanos, e incluso por parte de Podemos a que ese gobierno sea necesariamente de coalición, condición previa que tras lo sucedido en el debate se hace más difícil  de aceptar. 
Esta pluralidad de posiciones responde tanto a la mayor fragmentación del  arco parlamentario como a la competición que las diversas, (nuevas y clásicas), fuerzas parlamentarias han establecido por tratar de ocupar  la representación de un mismo espectro electoral, lo que genera dificultades añadidas, donde en otras circunstancias, por la similitud de los planteamientos, sería más fácil conciliar posiciones.
En consecuencia las controversias no se reducen a la diferencia de los contenidos de las propuestas, que también, sino a reclamar para si, la “paternidad o maternidad” de esas propuestas y así poder presentarse ante su electorado, en un escenario cada vez más mediático, como un conseguidor eficaz de sus reivindicaciones.
De ahí que, la mayoría de las intervenciones y de los posicionamientos que hemos visto y veremos en los próximos días, también y en consecuencia, han de analizarse en buena medida en clave de pre-campaña y no solamente orientados a propiciar o no con éxito la candidatura de Pedro Sánchez a la presidencia de gobierno.
          Por tanto, compatible con la necesaria discreción,  resulta imprescindible recabar de todos los actores un ejercicio de transparencia que permita a la ciudadanía, percibir sin ningún género de dudas, quienes, como Pedro Sánchez y el PSOE, están asumiendo la responsabilidad política de implicarse en la formación de un gobierno y quienes, con toda legitimidad democrática, hacen todo lo posible por frustrarla.

          Una primera resultante la veremos en breve, tanto si se solventa con la presidencia de Pedro Sánchez como si se vuelve a la casilla de salida.

lunes, 16 de julio de 2012

Mar de fondo


En el tiempo que vivimos,  las situaciones catastróficas, al contrario que las gozosas que siempre cuentan con numerosos padrinos y madrinas dispuestos a compartir el peso de la gloria, se muestran a la ciudadanía como un abanico de sucedidos irremediables, difícilmente predecibles, que se generan de forma casi natural y en todo caso siempre ajenos a la recta voluntad y sabias decisiones de quienes tienen encomendada la gestión y la responsabilidad de la “cosa pública”.
La grave crisis económica, social  y de valores que inunda España es una muestra  muy significativa de esas situaciones catastróficas, en la que toda suerte de publicistas, académicos, políticos, empresarios, etc., al servicio de señores públicos y amos privados, se han esforzado en “explicar” que todo lo malo que  le sucede a la sociedad española, tiene inicialmente su origen, allende de los mares, en EE.UU.


La causa, decían los gurus de la economía, eran los productos financieros  “empaquetados y llenos de hipotecas subprime”, bla, bla, bla, etc., que en el seno de la burbuja financiera habían generado un gran movimiento especulativo, de incesantes compras y ventas, como si fueran  olas (gran oleaje diría yo) y cuyos efectos se han propagado por todo el mundo, dañando de forma muy significativa la economía de lugares tan alejados como Grecia, Irlanda. Portugal y España.
Si los ilustres voceros de la doctrina del Poder hubieran buceado someramente en el conocimiento del caso que usaban como ejemplo, habrían advertido que ese movimiento de las olas del mar de fondo se caracterizan por su periodo regular y sus crestas suaves y redondeadas que no rompen nunca en alta mar, tienen una longitud de onda  muy superior a su altura y una profundidad superior al doble de su longitud de onda, además son  muy fáciles de distinguir de las de mar de viento, aunque  frecuentemente, a la mar de fondo de una cierta dirección se superpone una mar nueva, y entonces se forma lo que se conoce como mar a dos bandas.
Esta sucinta “captura”, fácil de obtener con cualquier buscador, debiera haber servido para que esos navegantes que se autotitulan de avezados, (no sé, si por surcar muchas veces en clase business el Atlántico o por llenar sus bolsas y alimentar su magín con las doctrinas neo-con), tuvieran ocasión, más temprano que tarde, de ilustrar eficientemente sus meninges para entender que la llegada de las olas gigantes a nuestras costas, soplará o no el mar de viento propio, resultaba inexorable y profundamente dañina.


Sin que los vigías del Poder hubieran alertado, que se sepa, previsoramente al paisanaje, las grandes olas han llegado para delicia de los “surfistas” habituados a cabalgar sobre ellas, fastidio de los conservadores inmovilistas, alérgicos a cualquier vaiven, incluidos los del ir y venir de las olas, por su propensión al mareo y regocijo de los especuladores (perdón, pescadores de altura), que gustan echar sus artes en grandes profundidades al hilo de los movimientos de enormes masas de agua que provocan el clásico enturbiamiento, “a (río) mar revuelta ganancia de pescadores”.
También las grandes olas, aunque parezca extraño, le han venido de perlas a la autoridad, competente sería mucho decir, para enarbolar la bandera roja de peligro y aprovechar la ocasión para desalojar la playa, no se sabe si para privatizarla o para venderla directamente  a los alemanes sin mayores explicaciones, si acaso en el BOE o en la prensa extranjera.


Desgraciadamente, el gran disgusto, la enorme decepción por las promesa incumplidas y el engaño manifiesto queda para la ciudadanía. Juan Español, perplejo, ha tenido que agrupar deprisa y corriendo a la familia, coger los bártulos, guardarse el rosario de cuitas para mejor ocasión y con mayúscula incredulidad preguntar: ¿Qué pasa? Nosotros no hemos hecho nada. ¿Por qué nos tratan así?
Ayer, vecinos y veraneantes se juntaban en corrillos en el paseo y mirando hacia el arenal, aunque desde hace días el run, run,  era generalizado, descubrían ¡Oh sorpresa! y no acertaban a comprender, ¿qué pudo pasar?, para que el mar de fondo arrancase de cuajo todo tipo de basuras e inmundicias, que la ocultación, la connivencia y el olvido interesado habían enterrado en el fondo marino y devolverlas ahora con brutal insolencia sobre los hasta ahora impolutos arenales de arena fina y dorada, que tantos réditos y alegrías dieron  en el pasado y que ahora la intensa resaca parecía querer absorber de forma insaciable por un gigantesco sumidero.
Hoy, el paseo por el angosto arenal desierto, con el sol de cara y pese a la gorra roja, resulta bastante irreal e incómodo, sobre todo al observar, a la derecha, como las aguas del Cantábrico se han comido materialmente la playa y van depositando pausadamente sobre la estrecha franja, las más variadas inmundicias, entre las que nos es difícil advertir micro galletas de fuel.


Al final de la playa, sentado en una roca a la vera del galipote, que trae recuerdos de la infancia, de como se construían los barcos, de libros de viajes y aventuras marinas por esos mismos “mundos emergentes” que hoy, como ayer, resultan tan desconocidos y sugerentes como inquietantes y llenos de oportunidades para nuestro futuro,  saco el pequeño bloc y escribo estas líneas......
Bordeando la orilla por la izquierda, con el sol cargando los hombros y la espalda, la vuelta  resulta más desagradable, la mar ha completado su trabajo de denuncia de nuestro maltrato y muestra como prueba las consecuencias que el egoísmo y el enriquecimiento de unos pocos, la inhibición y el desinterés de muchos, junto a la negligencia, cuando no la connivencia de quienes dicen gestionar “la cosa pública”, arruinan el patrimonio de toda la sociedad.
En estos casos, como viene siendo habitual desde hace meses, el gobierno inepto y despótico ya ha dictaminado que la culpa no es de nadie, o sea es huérfana, si acaso del mar de fondo que arrancó las inmundicias, (o sea las suyas, las de los que mandan), de su ubicación habitual y las depositó, tras una histórica jornada de trabajo, en el espacio que resta de lo que fueron otrora virginales arenales. Ni que decir tiene que también ha decidido que el pago del trabajo de recuperación de la playa le corresponde a usted, querido lector, haya tenido o no la ocurrencia de votarle y la paciencia de llegar hasta aquí y a mí mismo.


miércoles, 21 de marzo de 2012

¡VIVA LA PEPA!




La conmemoración localista, oportunista y meramente testimonial por los Poderes Públicos, de la Constitución política de la Monarquía Española, (1), (Cádiz, 19 de Marzo de 1812), una de las obras más importantes e influyentes de la política moderna, pone de manifiesto que los graves problemas que padecemos con la memoria histórica también se extienden más allá de la dictadura franquista y de la guerra incivil.

Digo esto, por qué los Poderes Públicos con el Gobierno de España a la cabeza, han perdido la ocasión , aunque tal vez nunca pretendieran tenerla, de hacer un generoso y riguroso trabajo de divulgación y pedagogía política sobre ”La Pepa” y el profundo significado universal que tuvo y tiene para la ciudadanía, “los españoles de los dos hemisferios”.

Un proyecto global y compartido en los que todos y todas pudiéramos sentirnos identificados y partícipes del mismo, contribuyendo a la profundización de los valores democráticos, la revitalización de la historia común, potenciando eficazmente las enormes capacidades y recursos que tenemos, muchos de ellos ociosos, y desarrollarlos en un espacio social, cultural, político y económico de dimensiones globales, de cuya importancia parece que nuestros dirigentes políticos tengan la menor idea.

Unos representantes de los Poderes Públicos que han preferido, haciendo gala de un desprecio lacerante de la Historia, poner sordina al recuerdo del grito de júbilo con que los liberales españoles celebraron la proclamación de la Constitución, debatida y aprobada en Cádiz, mientras las tropas napoleónicas bombardeaban la ciudad y “envolver entre ridículas patrañas reformistas” la historia de la profunda crisis y de la revolución que azotaban al Imperio Español, en los albores de su definitiva decadencia, con su corazón inmerso en una compleja guerra peninsular, donde la lucha contra el invasor francés, se entremezclaba con otra de carácter civil, motivada por las posiciones irreconciliables que militaban en ambos bandos.

Para quienes gusten de beber en las fuentes claras de la Historia, José María Queipo de Llano – Conde de Toreno - Diputado en las Cortes Constituyentes por Asturias, la dejó ampliamente descrita, tras un título concluyente: “Historia del levantamiento, guerra y revolución de España”. (2) . En su monumental obra, el Conde de Toreno, cuenta la lucha contra la tiranía, la guerra por la independencia perdida y la revolución contra las estructuras del absolutismo monárquico. Guerra y Revolución que, hace doscientos años, dieron a luz un nuevo sujeto político: la Nación y una nueva voz política: Liberal.

¿Qué era la Nación?. Ese concepto, recientemente tan “discutido y discutible”, a la luz de la Constitución de 1812, era la suma de los individuos libres, a los que llamaba “españoles”, (de los dos hemisferios), pero que significaban mucho más que una simple suma de personas; la Nación aparecía como un ente ideal, de la misma sustancia que las leyes de la naturaleza; la Nación representaba el relato del que forman parte los españoles ya fallecidos, los vivos y los que todavía no han nacido. La Nación española, era así, un sujeto colectivo con personalidad propia cincelada en todas sus partes, conforme a la variedad del espacio y el transcurrir del tiempo, fuertemente enraizado en el sustrato del pueblo español y con un vínculo común: la idea de una patria compartida.

Y ¿qué era, entonces, ser liberal?. Ser liberal no tenía nada que ver con la burda acepción que ahora se maneja. Liberal, significaba, sobre todo, lo opuesto a lo servil y a los postulados de los “serviles” o realistas, partidarios de mantener y preservar el viejo despotismo del Antiguo Régimen. El liberalismo era la idea y la acción imbuidas en un sentido de generosidad, de altruismo, de magnificencia, de derroche en defensa de la Nación que, con su práctica, debía hacer añicos el orden político, social y económico que los liberales de entonces llamaron “Feudal”. La Nación, así entendida, exigía la libertad de los ciudadanos (la Constitución de 1812 utilizó la palabra “españoles” con el mismo sentido) para organizar un Estado sin privilegios: sin “leyes privadas” para los nobles y el clero.

Por eso, casa muy mal con la realidad, que dichos conceptos pudieran servir de inspiración a Mariano Rajoy, tal como el mismo dijo en el acto conmemorativo, en el que como Presidente del Gobierno nos obsequió con una perorata sobre la conveniencia de que, imitando las sacrificios de aquellos valerosos españoles, afrontemos ahora, sacrificadamente, una serie de reformas que siendo presentadas como necesarias e ineludibles, no son más que un conjunto de decisiones políticas al servicio de las poderosas oligarquías de siempre y cuya aplicación práctica sería a costa de la quiebra de un modelo de sociedad, ya debilitado por los recortes de los servicios y de las prestaciones de un Estado cada día más anoréxico.

Porque no nos dejemos engañar, la realidad que se esconde tras las palabras del líder del Partido Popular, nada tiene que ver con los valores de la Constitución de Cádiz y si mucho, con los de los tiempos presentes, en los que la voracidad insaciable de “los mercados” ha generado una crisis económica global, mientras que las políticas nacionales, subordinadas a los intereses de los poderes económicos, implantan medidas legislativas y normativas que, condicionan que la riqueza generada como rentas del trabajo se transfiera en su mayor parte hacia “el conglomerado” del capital, facilitan la destrucción de empleo y/o lo hacen más precario e imponen fuertes recortes al Estado de Bienestar.

Así que, llegados a este punto, para contraponer a los desatinos expresados por el Sr. Rajoy, nada mejor que, recurrir al magisterio de otro de los siete diputados asturianos (2) en Cortes, Agustín Argüelles, autor del Preámbulo de la Constitución y uno de los políticos más brillantes de la época y tomar prestada una de sus reflexiones que resulta casi profética y que conviene recordar, especialmente a los que se autotitulan patriotas, y no llegan a serlo, en este y en otros casos, ni siquiera de hojalata: “Un Estado se pierde igualmente entregándolo al enemigo o equivocando los medios de salvarlo”.

Para finalizar, resaltar el hecho de que se haya optado por utilizar de forma partidista el marco institucional del bicentenario de “La Pepa” para propagar, una visión interesada, esperpéntica y mendaz de la misma; muestra, hasta qué punto, las presuntuosas élites mandantes de este país, son incapaces de posponer sus miserias diarias al derecho de la ciudadanía, ni siquiera por un momento, como es el acto de homenaje y puesta en valor del ejemplo de nuestros antepasados, que con inteligencia, trabajo y valor fueron capaces, en medio del desastre, de forjar las bases del prototipo de una Nación moderna, que pese a todo, hoy disfrutamos y que soñara Benito Pérez Galdós “entre las sombras de sus Episodios Nacionales, como él, tolerante de lealtad contraria, heroica viviendo, heroica luchando, por el futuro, que hoy, es el nuestro”.


Datos y Bibliografía:

Imagen. Portada de la edición facsímil. Grabada y dedicada a las Cortes por D. José María de Santiago. Grabador de Cámara y R. Estampilla de S.M. 1822.

(1) RTVE. Documental. “Viva La Pepa”

http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/documental-viva-pepa/1352551/

(2) “Historia del levantamiento, guerra y revolución de España”. Biblioteca Virtual Cervantes. Extracto sobre la Constitución de 1812.

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/historia-del-levantamiento-guerra-y-revolucion-de-espana-extracto-sobre-la-constitucion-del-12--0/html/ffe04010-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html#I_1_

(3) Junta General del Principado de Asturias. Los siete diputados asturianos que rubricaron la Constitución: Agustín Argüelles, Alonso Cañedo Vigil, Pedro Inguanzo y Rivero, Francisco José Sierra y Llanes, José María Queipo de Llano -conde de Toreno-, Felipe Vázquez Canga y Andrés Ángel de la Vega Infanzón.

http://www.jgpa.es/portal.do?NM=2&IDM=160

domingo, 1 de mayo de 2011

Por que SÍ hay alternativas.


Este 1º de Mayo es un día propicio para refrescar la memoria rememorando la dura lucha que a lo largo de más de un siglo, la clase trabajadora viene manteniendo en defensa de sus derechos y también para dar rienda suelta al corazón y dejar que broten los afectos, sin complejos añadidos de fechas mercantilistas, que en un día como hoy, sentimos y expresamos por todas las madres.

Cerebro y corazón. Ideas y sentimientos, en una intensa jornada, en la que las horas de la mañana plenas de reivindicaciones sindicales, ver manifiesto de la UGT y de reflexiones políticas, ver manifiesto del PSOE, suceden las celebraciones familiares de la tarde, salpicadas de conversaciones que no pueden abstraerse del contexto económico y social en que vivimos y que abren camino a la preocupación compartida, con varios familiares se ha quedado sin empleo, y a la perplejidad, cuando se comenta la inminente suspensión de pagos de esa boyante empresa en la que trabajan media docena de conocidos, así, comentario tras comentario, constatas los cercanos por qués que dan imagen a esas cifras que rondan los cinco millones de personas desempleadas.

Si todo ello resulta preocupante, lo es más, la percepción de desánimo, desconfianza y de incertidumbre que ha hecho presa en un, cada día más amplio, sector de la población, que ve con creciente hastío como de forma machacona los voceros de los poderosos esgrimen en los medios de comunicación toda suerte de propuestas inservibles y argumentos caducos cuya única efectividad consiste en hacer recaer, en forma de ajustes y recortes sociales, todos los esfuerzos para salir de la crisis sobre las ya mas que cargadas espaldas de la clase trabajadora.

Mientras, los poderes públicos, nuestros representantes legítimos, elegidos democráticamente, ven fuertemente condicionadas sus decisiones por los mercados, o lo que es lo mismo por los poderes económicos y financieros, mostrando en ocasiones su impotencia para gestionar autónoma y eficientemente la “res pública” en beneficio del interés general. Estas situaciones producen en la ciudadanía una grave desafección hacia la política, en la medida que percibe a sus representantes más como meros apéndices del poder económico financiero que como representantes suyos, lo que abre paso a la resignación, ”no se puede hacer nada” o la cómoda sentencia de que “todos los políticos son iguales”.

Lamentablemente, no gozan de mucha mejor consideración, en este momento, los agentes sociales. Los sindicatos constreñidos por sus estructuras a los ámbitos nacionales y segmentados por orientaciones ideológicas y corporativas encuentran más que serias dificultades para articular una estrategia que, en una economía cada vez más globalizada, les permita, al menos, ejercer el papel de representantes de los intereses de los trabajadores, en la imprescindible interlocución que deben establecer, frente a los representantes de los intereses de las poderosas empresas multinacionales y ante la toma de decisiones por parte de los cada vez más numerosos centros de poder transnacionales.

Si a ello añadimos que, resulta razonablemente impensable poder articular una estrategia sindical de éxito al margen de las legislaciones nacionales y/o sin tener en consideración la existencia de relevantes diferencias entre l@s trabajadores, incluso dentro de la Unión Europea, en función de las diversas condiciones de trabajo, jornada, retribuciones, formación, seguridad y salud, derechos sindicales, pensiones, fiscalidad. etc. en que desarollan su actividad laboral, resulta fácil de entender por qué, la acción sindical se centra más en mantener los derechos existentes e impedir ó modular la pérdida de los mismos que en generar otros nuevos, no menos necesarios, en el marco de una alternativa global.

Dicho todo lo anterior y desde una perspectiva de izquierda, la ciudadanía en su conjunto y la clase trabajadora en particular, no debiera permitirse la frivolidad de prestar oidos a los cantos de sirena de populismos más o menos rancios, ni caer en la resignación ni en el pasotismo, ( del que es buen ejemplo el Sr. Rajoy ), mas bien al contrario, pocas son las ocasiones como ésta, en la que resulta tan necesaria la unidad de las fuerzas progresistas y lo digo desde la izquierda, por que desde la derecha, sus dirigentes no tienen más estrategia frente a la crisis que contribuir a mantener bajo sospecha la situación de la economía española e incluso apostar, (como ya se puso de manifiesto en mayo de 2010, optando por que España fuera objeto de "rescate"), de forma permanente por el “cuanto peor mejor”, ya que, presumen que esa desgraciada situación puede llevarles a ellos al poder, aunque ello significase llevar al desastre a la inmensa mayoría de la ciudadanía.

Por eso, en días como hoy, es más que pertinente subrayar la primacía de la política sobre la economía, la libertad sobre la esclavitud, la utilidad pública sobre los intereses privados y el estado de bienestar sobre el mercantilismo barato. Buscar sin complejos las causas y los responsables de la crisis y obrar en consecuencia sin medias tintas o componendas de oportunidad, conscientes de que SÍ hay alternativas, aunque los periódicos, las radios y las televisiones, olvidando su condición de servicio público, no dediquen muchos tiempo o espacio a difundirlas.



Pese a todo, queda margen para la esperanza y el optimismo, en la medida de que cada vez somos más los ciudadanos y ciudadanas que, bien sea como miembros de un partido, socialista como es mi caso, o sin adscripción partidaria pero sintiéndose miembros activos de una ciudadanía consciente, entendemos que nuestra tarea política consiste en compartir el conocimiento, pensar y ver que existen alternativas y construirlas solidariamente con todas las fuerzas de progreso y llevarlas a la práctica con el apoyo de la mayoría de la ciudadanía.

En esa tarea, me siento cada día más comprometido. Es una tarea de tod@s, así lo entendió también el articulista e historiador Toni Judt , (Londres, 2 Enero 1948 / Nueva York, 6 Agosto 2010),: “La mejor manera de medir el grado de esclavitud en el que una ideología mantiene a un pueblo es la incapacidad colectiva para imaginar alternativas”. (1). Aunque solo fuera por esa sola razón, merece la pena decir: SÍ, HAY ALTERNATIVAS.



¡Otro mundo mejor es posible!



Notas:


Cartel de la UGT. Conmemorativo del 1º de Mayo de 2011.


(1). "El Refugio de la memoria". Editorial Taurus. Madrid. Marzo 2011

domingo, 27 de marzo de 2011

Cada momento tiene su afán.




Viendo, oyendo y leyendo que, cada día que pasa, es más numerosa la cohorte de “cocarnetarios y correveidiles” que interesada y mezquinamente calientan la pota mediática sobre la conveniencia de que José Luis Rodríguez Zapatero anuncie, ya, “su decisión” de ser o no ser en las próximas Elecciones Generales el candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno. Resulta casi obligado levantar la voz para decir que, a poco que en el seno de nuestro Partido nos importen los derechos de la ciudadanía y mantener una mínima coherencia política, existen razones evidentes y más que suficientes para NO abrir, en este momento, semejante melón.


Las razones evidentes tienen mucho que ver con no añadir más incertidumbres a las ya numerosas preocupaciones que soporta la ciudadanía y a la necesidad de no restar estabilidad, cohesión y fortaleza al Gobierno que, tiene la obligación, empezando por su Presidente, de hacer frente de manera prioritaria y eficiente a la grave situación económica y social en que nos encontramos.


Resulta pues evidente que en nada contribuyen al cumplimiento de estas obligaciones prioritarias y por ende al interés de la ciudadanía, el instar a que Zapatero anuncie, en estos momentos, “su decisión” y mucho menos demandarla en base a ocurrencias, algunas rayando en la hilaridad, como las que nos han obsequiado algunos autocalificados barones, cuya aportación, dicho sea de paso, a la causa socialista habría que mirar con lupa, para encontrar algún indicio que pudiera mostrar que su valoración por la ciudadanía aporta algun valor añadido al del Partido que generosamente les ha ofrecido encabezar la lista electoral.


Dicho esto, un mínimo de coherencia política nos debería hacer reflexionar sobre la inconveniencia de pretender mezclar, (para confundir interesadamente a la ciudadanía ya basta con la intensa dedicación exclusiva del Partido Popular), cuestiones que, aunque puedan parecer de suma importancia, resultan ajenas y extemporáneas al marco municipal y autonómico en que se debe de producir el necesario debate político en estas próximas elecciones.


Elecciones autonómicas y municipales cuya importancia resulta trascendental por su amplia y directa incidencia en muchas de las facetas que conforman la vida cotidiana y en las que se tiene la ocasión, ¿cuándo si no?, de divulgar y ofertar al conjunto de la sociedad las propuestas claramente diferenciadas que tiene cada formación política respecto de cuestiones que, estas si, importan a la ciudadanía, como son: la creación de empleo, la salud, la educación, el bienestar social, la justicia, la vivienda, el urbanismo, el transporte, el medio ambiente, la administración, la sociedad de la información, etc.


Si queda claro que, no es el interés de la ciudadanía el que alimenta la necesidad de que Zapatero haga pública “su decisión”, no lo es tampoco el interés del Partido, cuyos candidatos y candidatas, se supone que están más que deseosos de presentarse ante la ciudadanía con la satisfacción del deber cumplido, tanto en el gobierno como en la oposición y centrar el debate político en la gestión realizada y sobre todo, en las propuestas de futuro que quieren desarrollar en su municipio o región.


Ahora, es el momento oportuno para que el PSOE presente ante el electorado sus Programas Autonómicos y Municipales, creíbles, rigurosos e innovadores, auténtica Carta de Compromiso del PSOE con las necesidades y razonables demandas de la ciudadanía, compartiendo el protagonismo público con las candidatas y los candidatos que integran las listas electorales, conformando así, ideas y personas, nuestra oferta política.


Desde la convicción que debatiendo con rigor con los adversarios políticos, sobre las propuestas e ideas que articulan los Programas y que ponen a la ciudadanía en el centro de nuestras políticas, es como un Partido, como el nuestro, puede seguir manteniendo e incluso incrementar la confianza y el amplio respaldo que ya tiene de la mayoría de la ciudadanía. Nada pues mas inoportuno e inconveniente que desviar el foco de la atención hacia otras cuestiones ajenas.


Quiero decir con todo esto, que me sumo a aquellos/as para los que parece que "nunca es el momento" de hablar de las cuestiones internas, no por eso menos importantes, del PSOE, pues no. Por el contrario, si presumo de ser partidario “de algo”, es de que en el seno del Partido “todo tiene su momento”: para pensar, para reflexionar, para debatir, para decidir, para ejecutar y para evaluar lo realizado y obviamente para obrar en consecuencia con todo ello.


Así que mi propuesta de hoja de ruta es muy sencilla, ahora, centremos todos los afanes de la militancia socialista en las elecciones autonómicas y municipales y después, tratar sosegadamente las “cuestiones internas del Partido” en su ámbito natural: El Congreso Federal del PSOE.


Pienso que no es para menos. Ante los profundos cambios que se han producido y se van a seguir produciendo en los ámbitos políticos, económicos y sociales, no tiene ninguna validez democrática seguir tomando decisiones, acertadas o no, al margen de la voluntad expresa de la militancia, por lo que resulta imprescindible abrir una amplia, participativa y profunda reflexión en todos los ámbitos del Partido y como decía más arriba: obrar en consecuencia.


Evidentemente, la elección del candidato/a del PSOE a la Presidencia del Gobierno de España estaría a lo que se decidiese en ese Congreso Federal. Para quienes le resulte larga la espera y su inquietud no se calme con su dedicación a la gestión pública e intenso trabajo en la campaña electoral, hay muchas opciones en las que entretener el resto del tiempo, por ejemplo dedicarse a la poesía que además de cultura aporta momentos para la reflexión, valga una muestra:

REVOLUCIÓN

Siempre habrá nieve altanera

que vista el monte de armiño

y agua humilde que trabaje

en la presa del molino.

Y siempre habrá un sol también

- un sol verdugo y amigo –

que trueque en llanto la nieve

y en nube el agua del río.


Ahora, ¡a ganar las elecciones!.

Notas:

Fotografía de la sede federal del PSOE , C/ Ferraz, Madrid.

Poesía de León Felipe, Versos y oraciones de caminante, Libro II, Nueva York 1929.