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domingo, 30 de noviembre de 2008

La Fábula del Desengaño.

Un año más se cumple la tradición. Así, al hilo de la presentación y debate de los presupuestos (generales, autonómicos, municipales,) el PP de Oviedo, con el concejal de incultura e ignorancia a la cabeza, toma como arma arrojadiza la partida, (sea la que sea), destinada a la Ópera, para arremeter contra el PSOE con tanta zafiedad como falta de argumentos.

Sirve de poco que las actuaciones del Gobierno Regional previstas para 2009 en el concejo de Oviedo alcancen la cifra de 163.470.596 de euros y se mantenga la subvención a la Ópera y que en contrapartida estos presuntos "defensores de Oviedo", no vean ningun inconveniente en reducir el 10% la aportación municipal.

Si, han leído bien, quienes bajan su aportación el 10%, critican a quienes la mantienen, pretendiendo instrumentalizarla de forma torticera para su beneficio político y olvidando que la Asociación es "Asturiana de Amigos de la Ópera", (olvido bastante generalizado a tenor de otros comportamientos). En esa misma faceta, las manifestaciones de algunos miembros de la Junta Directiva de la Asociación, parecen más propias de una sectaria servidumbre a intereses partidistas que a la razonable defensa de la Temporada, ya que en ningun caso favorecen la imprescindible, fluída y leal relación que se debe mantener con las instituciones.

Siendo conveniente no pasar por alto tan lamentable como habitual desvarío, en aras de la objetividad, es preciso deslindarlo de la opinión que merece la LXI Temporada de Ópera. Una Temporada que en muchos aspectos alcanza el punto de inflexión con su tercer título "The rakee´s progress" del compositor de origen ruso, Igor Stravinsky (1882-1971), con libreto de Wystan Hugh Auden y Chester Kallman, inspirada en una serie de litografías de William Hogarth, uno de los más famosos artistas satíricos ingleses del siglo XVIII.


Temporada que se inició con "Dialogues des Carmelites" (1957) , con papel como miembro del coro de Sónsoles Espinosa, esposa del Presidente Zapatero , "La Boheme" (1896) , que repitió el montaje propio de 1998 y la ya citada "The rakee´s progres" (1951), a las que seguirán "Il Barbieriere dei Siviglia" (1816) y "Un Ballo in maschera"(1859). Se auna así, el tradicional gusto por el repertorio clásico del siglo XIX con la innovación que supone la representación, por vez primera en Oviedo, de las dos óperas de mediados del siglo XX, enmarcadas en las nuevas tendencias escénicas y que han tenido una buena acogida.

La excelente dirección musical y la muy consolidada y más que notable calidad orquestal; las novedosas y llamativas escenografías y coreografías no exentas de controversia, dado que prima más el efectismo visual que la coherencia temática; un elenco de primeras voces a buen nivel reforzadas por el notable papel del resto; forman en conjunto y por este orden lo más destacado de la Temporada.

Una dilatada Temporada, cuyos cinco títulos tienen todos, por vez primera, cuatro funciones y dos de ellos, con un "segundo caché", una función adicional; coincide en buena medida con el planteamiento que hice, en este blog, el año pasado, crecer prioritariamente a lo ancho (más funciones) que a lo largo (más títulos) y abriendo la Temporada al mayor número posible de espectadores.

Valorar positivamente la difusión de tres de los títulos en la pantalla grande del Auditorio, conferencias, recitales, cine, espectáculos infantiles, etc. todo relacionado con la ópera y las retransmisiones de televisión por medio de Telecable a varias casas de cultura y teatros de la región, facilitando el acceso de varios miles de personas a esta propuesta cultural.

Este "momento dulce" de la Temporada de Ópera ha sido posible, y es justo reseñarlo, por el trabajo desarrollado por la Junta Directiva y el personal de la Asociación y muy especialmente por las sustanciosas ayudas ( recursos económicos, Orquestas, Teatro Campoamor, etc.) de las tres administraciones públicas, ( Ministerio de Cultura, Consejería de Cultura, Ayuntamiento de Oviedo). Agradecer el apoyo y la sensibilidad que mostró Encarnación Rodríguez Cañas, hoy, ex- Consejera de Cultura, con los temas relacionados con la ópera, la música y la cultura en general y desear a la nueva Consejera, Mercedes Alvarez González, toda clase de éxitos.

Pero no es menos cierto que faltan muchas tareas por hacer. En el ámbito artístico: La mejora del coro (no tiene sentido prescindir de un buen coro de carácter aficionado y sustituirlo por otro semi-profesional que no aporte un plus a las representaciones); elevar el nivel de las primeras voces con la contratación, aunque sea puntual, de voces de máximo nivel y la extensión de la función de "segundo caché" a todos los títulos, promocionando en estas funciones la proyección de artistas noveles ( contando primero con los de casa).

El fomento y puesta en valor de las producciones propias y en colaboración con otras Temporadas, a tal fin, sigo insistiendo en la posibilidad de crear un taller de empleo o instrumento similar para la formación de diseñadores, decoradores, coreógrafos, técnicos de iluminación, mantenimiento, vestuario, operadores, etc. que pueda favorecer la creación de una "industria cultural" en el ámbito de la ópera, zarzuela, teatro, danza, etc.

Consolidar el sistema de financiación mediante acuerdos o convenios con las entidades de mecenazgo, de modo que se garanticen la estabilidad de sus aportaciones y potenciar las gestiones tendentes a incrementar el número de entidades y sociedades patrocinadoras, benefactoras y protectoras con el objetivo de dotar de mayor capacidad y solvencia económica a la Temporada. El diseño y venta de artículos exclusivos relacionados con la ópera, para acciones de "merchandising" de las entidades públicas y privadas y para el uso propio de los asociados, puede ser otra fuente complementaria de financiación.

Fomento de las actividades de divulgación y difusión pública de la ópera, tanto en su faceta de oferta cultural de calidad como en la de su función social de retorno por las importantes aportaciones públicas que recibe la Temporada y con el fin de incrementar la base social de la Asociación. En ese sentido, resulta conveniente valorar la posibilidad de concertar acuerdos con las televisiones públicas (TVE, RTPA,) y potenciar el que se tiene con Telecable, atendiendo en ambos casos tanto a la faceta de difusión de la ópera como a la de aportación de recursos para una mejor financiación.

La relación con los/las asociados, estudiantes de música y aficionados en general, tal vez sea uno de los puntos más débiles de la Temporada. Sirvan como ejemplo: el que la página WEB es manifiestamente mejorable, pudiendo ser facilmente convertida en una WEBTV; la inaceptable restricción de acceso al ensayo general, que debe eliminarse de inmediato y regularse en beneficio de los estudiantes, sobre todo de estudios musicales y también de las entidades que realizan aportaciones y donaciones y los asociados en general.

En definitiva, estamos en un momento en el que se requiere reforzar la colaboración con las Administraciones Públicas, establecer fórmulas cooperativas con otras Temporadas, consolidar e incrementar la capacidad económica, mantener e incluso mejorar la calidad musical, fomentar la proyección de artistas noveles, impulsar la creación de una industria cultural, divulgar ampliamente la ópera entre la sociedad asturiana, y todo ello de manera sensata y razonable.
Para mejorar la Temporada de Ópera sobran las ínfulas y las falsas quimeras que solo se pueden satisfacer, máxime en tiempos de crisis, con la máquina que convierte las piedras en panes, como en "The rakee´s progress", o con el recurso a la melancolía mientras se desgranan viejas y reiteradas versiones de la fábula del desengaño.
Nota: Este post ha sido publicado el 8-Diciembre-2008

sábado, 15 de diciembre de 2007

Alfonso Camín a Través del Retrovisor.


Hace veinticinco años, el 12-XII-1982, fallecía en Porceyo, Gijón, Alfonso Camín, sin duda alguna, el más prolífico de los poetas asturianos. Nacido en La Peñuca, Gijón, el 2-VIII- 1890, tuvo una intensa y azarosa vida, a caballo entre España y América, donde vivió en Cuba y México. En 1981 es nombrado Hijo Predilecto y Poeta de Asturias, un reconocimiento tan justo y merecido como tardío, máxime en una región tan generosa como la nuestra.


Hombre sumamente polifacético, es díficil de encasillar como poeta, así, mientras unos lo encuandran dentro del modernismo, otros lo situan como el precursor de la poesía afro-antillana; en su faceta de prosista, publica numerosas y variadas novelas de ambiente asturiano, históricas, cuentos, biografías, libros de viajes e innumerables artículos como periodista, redactor de El Diario de La Marina de Cuba, Director de la revista Norte 1929-1967, etc.


Alfonso Camín, pertenece desde su juventud a esa legión de asturianos y asturianas amantes de nuestra tierra, que transterrados lejos de ella, hacen bandera de la asturianía. Con todos y todas estas personas, Asturias y la sociedad asturiana tenemos una deuda impagable, que en el caso de Camín, nos resulta, en todos sus términos, ya imposible de saldar.


Estos días, a través de los medios de comunicación, he tenido ocasión de conocer algunos de los modestos homenajes, que con motivo del 25 aniversario de su muerte, le han ofrecido el Ayuntamiento de Gijón y reconocidos "caministas" en varios lugares de Asturias; no ha sido así en Oviedo, donde el Ayuntamiento de la Capital de Asturias, ni siquiera está a la altura de aquel otro, que el 27-VI - 1967, sí en 1967, dió el permiso para que el Ateneo de Oviedo colocara en honor del poeta gijonés, una lápida recordatoria en el campo San Francisco de Oviedo.

Digo que no está a la altura, por que lamentablemente no solo ha ignorado la efemérides "el concejal de inkultura e iznorancia," seguramente ocupado en otros menesteres, como por ejemplo: ampliar el vocabulario de insultos que habitualmente dedica a la oposición, si no que, además de carecer éste de tiempo, tampoco el resto de los ilustres corporativos del equipo de gobierno disponen de dinero para la más elemental conservación, como es repintar (1), las hoy practicamente ilegibles, leyendas esculpidas en la placa, que dicen:
Si soy el roble con el viento en guerra

¿Cómo vivir con la raíz ausente?

¿Cómo se puede florecer sin tierra?

Alfonso Camín

Homenaje del Ateneo de Oviedo . 27 - vI - 1967

Fotografía del estado actual de la lápida situada en la plazoleta de "El Angelín". (1) La última vez que se repintó, fue a iniciativa del que suscribe, siendo concejal del Ayuntamiento de Oviedo.


Pues bien, a esos homenajes quiero sumarme con este post, modestamente, lo hago en agradecimiento a quién con sus escritos me ha proporcionado tantas horas de placer y enriquecido mis magros conocimientos con la lectura de sus poemas y novelas. Los primeros textos que cayeron en mis manos, están recogidos en el libro "La Ruta y nuevos poemas", regalo de mi padre y que hoy conservo como un tesoro, editado en México, en 1965, por el propio Alfonso Camín, e impreso en los talleres de "La Impresora Azteca" el 13 de Julio del mismo año.


En este post, Alfonso Camín a través del retrovisor, os propongo un acercamiento a su ingente obra por un itinerario que va desde los videos en los que Chavela Vargas, canta magistralmente "Macorina", canción sensual e himno revolucionario, a la canción de Vicente Díaz "Acuarela asturiana", que canta en el homenaje al "Presi", (ambas con letras de Camín), para finalizar en la lectura del texto de la solapa de "La Ruta y y nuevos poemas" que cito a continuación.


"¿Un libro?. No. Dos libros en uno. Cierto que otro poeta de menos obra que Alfonso Camín hubiera hecho aquí otro libro solamente con los Nuevos Poemas que lleva esta obra. Pero su fecundidad, su manantial perenne no es para aumentar títulos. Los Nuevos Poemas que van en esta obra y que bien pueden formar otro tomo, los incluye Alfonso Camín en “La Ruta y Nuevos Poemas”, segunda edición corregida y aumentada.

La primera edición de “La Ruta” se publicó en Madrid, en 1916, editada en Mesón de Paños número 8, entre la Plaza de Herradores y la Escalinata que sale a la Plaza de Isabel II. La ilustró e hizo la portada Máximo Ramos, que entonces era anarquista, había estado en México y fue el pintor predilecto del siniestro doctor Urrutia.

Eran los tiempos heroicos del Madrid romántico y literario, cuando se reunían en el “Café Varela”, en torno a un fantasmón verleniano, un grupo de poetas jóvenes como Juan González Olmedilla, Eliodoro Puche, Paco Martínez Corbalán, Emiliano Ramírez Angel, Alberto Valero Martín, Julio de Hoyos, Mauricio Bacarise. Cuando don Alfredo Vicenti, director de “El Liberal”, aseguraba en sus páginas que llegaba de América un poeta asturiano del cual se hablaría tanto como de Rubén Darío.

Cuando Alfonso Camín acudía con otros contertulios al “Café de la Concepción”, en Pez y Corredera, para escuchar el piano de sus paisanos Fresno y el gran violinista Corvino. Cuando Alfonso Camín formo su propia tertulia de la juventud madrileña en el café “El Buen Gusto” frente a “El Cafetal”, en la propia Corredera de San Vicente, cerca de Luna y Desengaño. Prudencio Iglesias Hermida publicaba en su periódico “Los Comentarios” y en las páginas de “El Liberal” un cronicón extraordinario, lleno de desenvoltura y de imágenes arrogantes, asegurando que su amigo el gran poeta Alfonso Camín había cazado en América leones a mano y que tuvieran cuidado con él los poetas chicles de Madrid, entre los que imperaban entonces la “mariposuela” y la “media tostada”.


Cuando López Barbadillo le abría las puertas de ”Los Lunes del Imparcial” y le daba a Camín unas hermosas ilustraciones para unos sonetos que publicaba en “La Esfera” y “Nuevo Mundo” sobre Benvenuto Cellini, Lucrecia Borgia y “La Gioconda”, de Leonardo de Vinci.

Cuando Ramón Pérez de Ayala lo recibía en su seno e iban juntos a corregir y trasladar “La Paz del Sendero” a “El Sendero Innumerable”, con gran complacencia del autor de “La Pata de la Raposa”. Cuando paseaba el Rey Alfonso XIII por las calles de Bailén para felicitar a la Infanta Isabel, iban Pérez de Ayala y Alfonso Camín en la plataforma del tranvía fumando sus puros, saluda el Rey, se quitaba el sombrero Pérez de Ayala y Alfonso Camín no se daba por enterado, mirando a las Caballerías Reales, por aquello de que era republicano. Cuando José María Vargas Vila invitaba a Camín y a otros poetas a una cervecería de la Calle del Carmen, se emocionaba el panfletario autor de “La Tragedia de Cristo” y elogiando a Camín, lo comparaba con los cóndores americanos.

Era la época cuando Andrés González Blanco, crítico y maestro de críticos, ponía por las nubes a Alfonso Camín a propósito de sus sonetos “Agosto” y “El Submarino”, escritos en exámetros y pentámetros latinos. La época en que Felipe Trigo le pedía a Camín unos versos para su novela corta “La Vida” y al día siguiente se daba un pistoletazo en la Ciudad Lineal. Cuando don Benito Pérez Galdós, largo de cuerpo y bonachón de espíritu, ya casi ciego, saludaba a Alfonso Camín en la Red de San Luis donde entonces se vendían libros viejos.

Cuando el viejo Cotarelo, Secretario Perpetuo de la Academia Española de la Lengua, le daba el espaldarazo a Camín e iban juntos a las librerías de viejo por las cercanías de Luna y Desengaño, elogiando Cotarelo los poemas sobre “El Españoleto” de nuestro poeta asturiano. Cuando Enrique de Mesa, el gran poeta de la Sierra guadarrameña, se entusiasmaba con el poema “Elogio de la Mula del Nacimiento”, de nuestro Alfonso Camín. Los tiempos en que el ilustre cervantista Luis Astrana Marín aseguraba que llegaba un gran poeta español de las tierras de América y al revés de otros, hablaba y escribía en perfecto castellano.

Cuando Francisco Villaespesa y Eugenio Noel acudían a la tertulia de “El Buen Gusto”y de la “Taberna de Pascual”, para escuchar aquellos versos de la juventud española y del poeta que llegaba de América. Cuando moría Rubén Darío y los poetas con Alfonso Camín a la cabeza, salían a decir versos del gran nicaragüense por todas las calles y parques de Madrid. Cuando Amado Nervo pasaba hambres en su pequeña casa de la Calle de Bailén, rechazaba una pensión del Congreso español y quería hacer de Camín un poeta místico, asegurándole desde sus balcones que, de entre las nubes del Escorial, salían los fantasmas de Felipe II y del Condestable de Borbón.

Eran esos tiempos felices y caballerescos, de la bohemia bien o mal vestida, pero bohemia honrada, sin el materialismo de hogaño.

A esos versos de entonces une Camín los poemas de ahora, (13 de Julio de 1965), componiendo una edición formal a la vez que da a la palestra un libro que, en realidad, iniciándose con un vino viejo, resulta una obra nueva, sin perder para nada su brío primogénito, a la vez que va llevando a cabo, de éxito en éxito la impresión de sus Obras Completas, guste o no guste a los farsantes de Apolo, a los que aman las alas en los pies del dios Mercurio y a los que aquí y allá hacen el elogio de Sancho Panza y olvidan los descalabros y heroicidades de Don Quijote."


Para finalizar el post añadir una reflexión personal, ahora que estamos celebrando el 400 aniversario de la Universidad de Oviedo, pienso que no estaría de más, que ésta, en colaboración con las instituciones asturianas, publicaran "las obras escogidas"de Alfonso Camín, difundieran las tesis doctorales sobre su obra, y organizarán toda clase de actos que contribuyeran al conocimiento y reconocimiento por la sociedad asturiana de uno de sus hijos más insignes.

sábado, 29 de septiembre de 2007

El Fantasma de la Ópera en los PGE 2008



En el mes de septiembre de los últimos años, o sea desde que Zapatero es presidente del gobierno de España, la presentación del Proyecto de Presupuestos Generales del Estado genera en los medios de comunicación asturianos, con especial incidencia en los ovetenses, una falsa polémica que por su reducionismo pone de manifiesto la falta de rigor y la carencia de la más elemental perspectiva en el análisis del Proyecto de Presupuestos.

El PP asturiano, cada año, nos obsequia con la habitual cantinela de negar lo evidente, es decir las partidas presupuestarias consignadas en el Proyecto de Presupuestos, y afirmar con tanta insistencia como falta de rigor, que las inversiones que corresponden a Asturias se llevan a Cataluña. Poco importa que por activa y por pasiva se les muestre que la inversión en Asturias sea el 4,2% de las inversiones estatales, comparativamente casi el doble del porcentaje de la contribución de nuestro PIB regional (2,2%), la de mayor cuantía per/cápita (948 euros/habitante) de todas las autonomías (ya lo fue el año pasado) y aún así crezca el 9,6% hasta alcanzar la cifra de 1.118 millones de euros.

El PP ovetense, se queda algo más cerca para atizar el debate con un ingrediente más localista, la subvención a la temporada de ópera y la discriminación que sufre ésta respecto a la de Bilbao. Eso si, de la sustanciosa subvención al festival de zarzuela, nade se dice y así se ahorran comparaciones. Tampoco se recuerda que una parte sustanciosa de esa diferencia de trato fue generada por el anterior gobierno y gracias a la mediación directa de un ilustre político del PP, gijonés por más señas, con el que, a la sazón, el alcalde de Oviedo estaba enzarzado en una estéril y ruidosa polémica sobre la ronda norte.
Pues bien, pese a todas las descalificaciones, la realidad es que la subvención se incrementa inicialmente en 30.000 euros, que unidos a los 60.000 euros del año pasado, supone pasar en dos años, de 360.000 a 450.000, o lo que es lo mismo un incremento, en dos años, del 25%.

Ya que a la temporada de ópera parece otorgársele, por el PP ovetense, la máxima prioridad política, sería conveniente “ayudar” a resolver esta problemática cuanto antes y de una vez por todas, para que de ese modo, los munícipes del PP puedan dedicar sus esfuerzos a resolver los problemas que más ocupan y preocupan a los ovetenses, como son: mejorar el tráfico y el transporte urbano, facilitar el acceso a una vivienda digna a precios asequibles, crear condiciones favorables para la implantación de empresas que generen nuevos empleos, colaborar en la implementación de políticas sociales para los mayores y personas dependientes, potenciar las políticas culturales y deportivas orientadas a los más jóvenes, racionalizar la gestión administrativa evitando el despilfarro y poner coto al abusivo incremento de impuestos, tasas y precios públicos.

Dicho todo esto, también quiero decir que me gusta la ópera y que conozco a muchas personas que estaríamos dispuestas a “ayudar” para que se potenciase la temporada, en cantidad y en calidad, para que sea accesible para muchos en vez de para unos pocos y que además pensamos que la temporada de ópera, como elemento dinamizador de la vida cultural asturiana, puede y debe de contribuir al desarrollo económico del sector servicios (transportes, hoteles, hostelería, etc.) y de contenidos culturales.

Frente a soluciones mágicas, mendicantes y plañideras que apuestan por solucionar “el problema”de un plumazo, eso si, exigiendo a las administraciones central y regional que eleven de manera extraordinariamente cuantiosa sus subvenciones, entiendo que el planteamiento más adecuado debe de ser otro y articulado en tres ejes: optimizar la gestión, incrementar los ingresos de forma global y sostenida en el tiempo y modular el crecimiento del gasto.

El incremento global de los ingresos, debe de contemplar varios aspectos: Las subvenciones institucionales , asegurando su mantenimiento y un crecimiento razonable, por encima del IPC y sostenido en el tiempo. Las aportaciones de los mecenas, patrocinadores y benefactores que pueden y deben de tener un aumento considerable (resulta sonrojante, tanto la ausencia de algunas corporaciones económicas de la región o con presencia en ella, como el compararse con la ópera de Bilbao). Los ingresos por abonos y taquilla deben de experimentar un paulatino aumento, (tanto en número, priorizando el crecimiento del número de funciones sobre el de número de títulos, como en cuantías unitarias, abriendo hacia arriba el abanico de precios) . Otros ingresos adicionales, mediante la retransmisión por televisión y cable, la comercialización de productos audiovisuales, merchandising, etc. .

Otro aspecto muy importante a considerar es la mejora de la gestión, evitando inversiones inmobiliarias innecesarias, moderando el crecimiento del gasto mediante una colaboración más intensa y productiva con otras temporadas. La creación de “talleres de empleo” en materias como decorados, vestuario, iluminación, sonido, etc. que faciliten la creación a menor coste de producciones propias o compartidas y la adaptación de las mismas. La adecuada modulación del coste de los gastos de personal con cargo a la Asociación y/o la Fundación Lírica.

La ampliación de la base social de la Asociación, fomentando el desarrollo de otras actividades, (recitales, conferencias, conciertos, proyecciones audiovisuales. etc.) y extendiéndolas al conjunto de Asturias, lo que sin duda favorecería la consecución de los objetivos descritos.

Esas y no la descalificación y el enfrentamiento institucional y social, son a mi entender, las bases sobre las que se puede asentar solidamente el crecimiento de la temporada de ópera, que con sesenta ediciones y junto a la Filarmónica, que ha cumplido los cien años, y el Festival de Zarzuela, constituyen una parte muy importante de la médula musical y lírica de la vida cultural ovetense y asturiana.
No podría cerrar este “post” sin referirme a la 60 temporada, que a tenor del cartel:. “Tristán und Isolde”,“Thais”, “Lucía de Lammermoor”, “Iphigenie en Tauride”, “Macbeth”, se presume exitosa. Así fue al menos, en mi opinión, el primer título “Tristán und Isolde”, de Richard Wagner, drama musical en tres actos, de una hora y veinte minutos cada uno, con dos descanso de treinta y cuarenta minutos, (utilizados por muchos de los asistentes en visitar las cafeterías cercanas, ante la insuficiencia de las existentes en el teatro, otro posible recurso infrautilizado y mal dimensionado).

La ópera “Tristán e Isolda”, “una de las obras más fascinantes,...... e intensas de la literatura operística”, asistí a su tercera función, contó con un desigual montaje escénico dirigido por Alfred Kirchner, con decorados inapropiados e iluminación desacoplada en el primer acto; tampoco en el segundo la decoración y la iluminación contribuyeron a crear un ambiente propicio para representar el enajenamiento y la voluptuosidad del intensísimo sentimiento amoroso, las dimensiones del escenario podrían haber aconsejado la utilización de arriba-abajo, en vez del dentro-fuera y del necesario contraste y focalización de espacios de luz y oscuridad para crear atmósferas distintas. Excelente decoración e iluminación en el tercer acto, favoreciendo de modo extraordinariamente armonioso y creíble el tránsito de escenas, desde la terrible amargura del destino fatal de la pareja al éxtasis de Isolda en su canto a la felicidad que refleja el rostro de Tristán.

Notable actuación de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias que, excelentemente dirigida por Maximiliano Valdés, tuvo desde el acorde con que comienza la obertura del primer acto hasta el final un relevante protagonismo, “tapando las voces” en numerosas ocasiones, hecho bastante habitual con la música de Wagner, (de ella decía Ortega y Gasset, “sentíamos un patetismo universal: nuestro organismo creía tomar contacto con las venas secretas del mundo y unirse en el aliento cósmico”).

Interpretaciones muy buenas, con un tercer acto espléndido, extraordinariamente intenso y emotivo, con Jon Frederic West, pleno de voz y expresividad, en el papel de “Tristán”, una vibrante Jayne Casselman, cercana al éxtasis en “Isolda” y una interpretación rotunda del barítono Christopher Robertson, en el papel de “Kurwenal”. Completaron el elenco, a buen nivel, Andrew Greenan ( “Rey Marke”), Enrique Sánchez Ramos ( “Melot”) y una armoniosa Lioba Braun (“Brangäne”).

Notas:
Excelente el programa de la Ópera, editado y patrocinado por Eujoa y del que he tomado algunas de las referencias del post. La fotografía del Teatro Campoamor es obra de mi amiga Carmen. Ver más en la blog “el ojo de mi cámara”.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Pavarotti, el tenor del pueblo.


Hoy todos los medios de comunicación repican la triste noticia, ha fallecido, en su Módena natal a los 71 años de edad, Luciano Pavarotti,“ el tenor del pueblo”, al que muchos consideran el mejor tenor de la segunda mitad del siglo XX. Gran aficionado al fútbol, la pintura y los caballos, era sin duda una de las figuras del “bel canto” que junto a José Carreras y Plácido Domingo más ha contribuido a su difusión.
Cuando ya había alcanzado la fama en el mundo de la ópera, llegó al estrellato global, durante el Mundial de fútbol de Italia, formando con José Carreras y Plácido Domingo el conjunto de “Los tres tenores” que debutó el 7 de julio de 1990, en las Termas de Caracalla de Roma bajo la dirección de Zubin Metha. Más de seis mil espectadores disfrutaron en vivo del la representación del aria de Puccini "Nessum Dorma", de la ópera Turandot, seguida por otros 1.500 millones por televisión. Las ventas de discos de ópera se dispararon tras el concierto, y los extractos del aria "Nessun Dorma" se transformaron en un símbolo de la fiebre por el fútbol.

En su acercamiento a la música popular, grabó duetos con Eros Ramazzotti, Sting, Frank Sinatra, Michael Jackson y el grupo de rock irlandés U2. A partir de 1991, Pavarotti respondió al llamado de la organización War Child, para recaudar fondos para la construcción de un centro de musicoterapia en Mostar y en otros lugares.

Pavarotti fue muy solicitado en teatros de todo el mundo hasta su retiro en la Ópera Metropolitana de Nueva York, en marzo del 2004, donde interpretó el papel del pintor Mario Cavaradossi en Tosca, de Giacomo Puccini. Pese a este retiro, en febrero de 2006 volvió a interpretar el aria "Nessun Dorma", como cierre a la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2006 en el Estadio Olímpico de Turín.

Finalizaba así, la extraordinaria carrera de Luciano Pavarotti, único hijo varón de una familia de panaderos que, influido por su padre aficionado al 'bell canto', cursa estudios en la 'Scuola Magistrale', en 1955 comenzó a dar clases de canto con Arrigo Polo y Ettore Campogalliani. No obstante, antes de lanzarse de lleno al mundo de la ópera, trabajó en la enseñanza.

Hizo su aparición ante el público en 1961 en Reggio Emilia en La Bohème, ganando popularidad rapidamente. En 1963 cantó Edgardo (Lucia di Lammermoor) en Amsterdam e hizo su debut en Covent Garden como Rodolfo, regresando para cantar los papeles de Alfredo, Elvino (La sonnambula), Tonio (La Hija del Regimiento) Gustavus III (Un ballo in maschero), Riccardo, Cavaradossi, Rodolfo (Luisa Miller), Radamés y Nemorino (L’elisir d’amore).

En 1964, cantó Idamante de Mozart en Glyndebourne, en Norteamérica hizo su primera aparición en Miami en 1965, y una gira por Australia con la compañía Sutherland-Williams en el papel de Edgardo y debutó en La Scala en el papel de Rodolfo, regresando para cantar el Duque (Rigoletto), Tebaldo (I Capuleti e i Montecchi de Bellini) y Des Grieux (Manon de Massenet). Además, en la Scala cantó en la representación de Requiem de Verdi para celebrar el centenario de Toscanini.

Cantó por primera vez en San Francisco en 1967 como Rodolfo, y más tarde cantó en esa ciudad los roles de Nemorino, Gustavus, Calaf y Enzo (La Gioconda de Ponchielli). Cantó en la Metropolitan Opera en 1968, igualmente representando a Rodolfo, y más adelante cantó Manrico (Il trovatore), Fernando, (La favorita de Donizetti), Ernani, Idomeneo, Arturo (I puritani), Radamés, Rodolfo (Luisa Miller, 1991) y el Cantante Italiano (El caballero de la rosa).

La transmisión televisiva de 1977 'En vivo desde el Met' situó a Pavarotti ante la mayor audiencia en la historia de las óperas televisadas. Su nombre aparece en el Libro Guinness Record por la cerrada ovación de una hora y siete minutos que le tributó la Opera de Berlín en 1988.

Este somero repaso sobre su extraordinaria trayectoria tiene como hilo conductor los artículos al uso que hoy se reflejan en numerosos medios de comunicación, pero no obstante con él, también quiero reflejar el agradecimiento por haber podido escuchar esa voz inconfundible, ese torrente de voz, esa voz luminosa, ese timbre extraordinario en sus interpretaciones de Nemorino de 'L'Elisir d'Amore', Radamés de 'Aída', el príncipe Calaf del 'Turandot' y Otello de Verdi. Todavía no he conseguido escuchar la grabación de su clamoroso debut norteamericano – en el Metropolitan en 1968 - que acabó de consagrarlo por la proeza de cantar nueve do agudos en un aria de "La fille du régiment", lo que le valió una portada del Time.

En Pavarotti, como en otros cantantes de ópera, aprecio en gran medida su talento para el espectáculo, no me llenan los que únicamente recitan. El, al contrario era muy especial, aportaba en grandes dosis dos elementos mágicos, su talento y simpatía, con su sonrisa abierta y luminosa y su enorme corpachón, irradiaba una calidez hacia el público que le convertían en el interprete ideal del repertorio lírico italiano.

Era el tenor que mejor me hacía sentir mis emociones, y me dejó grabada una frase suya "Aprender música leyendo teoría musical es como hacer el amor por correo". Si quieres acceder a una buena prueba de ello, solo tienes que pulsar aqui debajo:
http://www.youtube.com/watch?v=VATmgtmR5o4&mode=related&search=

Nota al margen:
Hoy, he tenido ocasión de leer en un diario regional asturiano la entrevista con uno de los responsables de la LX Temporada de Ópera de Oviedo que, en mi humilde opinión, a juzgar por sus declaraciones, carece en buena medida de esos dos elementos mágicos que son la simpatía y el talento, tan necesarios para dirigir a buen fin una entidad como esta. Ahora se entiende que algunas gestiones no se culminen con éxito.

viernes, 17 de agosto de 2007

Más que música.




El canciu y la música asturiana tan aflorando cada día con mayor rixu nes abondes actividaes culturales y festives que se celebren n’Asturies. y fuera della y que nestos meses de branu algamen, nel ámbitu de les musiques tradicionales, tou su esplendor.

Asina, a la brañada de fiestes de prau, hai qu’añadir cuasi a diariu munchos conciertos y festivales folklóricos que tienen como principales atraybles el baille y les músiques tradicionales. Nesti mes d’agostu, podemos alcontrar eventos mui importantes en Xixón, Tapia, Avilés, Tinéu, Santolín d'Ibias, Navia, Candamu, Llanes, Pola de Somiedu, Navia, Campu Casu, Ribeseya, Sotrondiu, Baiña, Porcia, etc. a los qu’acurren miles de persones, munches delles, mozos y moces bonos conocedores, cuando non practicantes activos, d’estes artes.

Güei, les bandes de gaites comparten protagonismu con les bandes de música folk qu’arríquecen la música tradicional asturiana con “vieyes y nueves sonoridaes” xenerades con instrumentos ( acurdión diátonicu, vigulin, ruxidera, panderu, castañueles, rabel de tres cuerdes, payella, zanfoña, etc, ) más o menos encontrollados y dellos que agóra faen un usu mui frecuente.

Hai qu’añidir, les muestres de folklore y concursos de canciu asturiana que se celebren, como yá ye vezu, durante to’l añu y que tienen como puntu cimeru a l’asturianada o “toná asturiana”. Un xénero liricu que yá entamó’l relevu xeneracional con ésitu y n’onde ye apalpable, dientro d’un ampliu abanigu de bones voces y estilos, la esistencia d’interpretes femenines y masculinos col más altu nivel.

Too esti panorama, permitenos achisbar un futuru mui prometedor pa la música asturiana. Atrás quedó’l tiempu en que nuesa música tradicional era tratá cuasi siempre como un fechu festivu e inclusu sujetu a frases más o menos despectives “depués de vieyu, gaiteru” y qu’apenes era valoratible pola cultura oficial, que les más de les vegades usabala como arma afrelladiza frente a cultures estranxeres.

Polo que nun ye añaciosu memoriar que cuando nos años setenta se despellen nueves condiciones polítiques y sociales n’España, n’Asturies dá comencipiu el reverdecimientu de nuesa cultura tradicional, xurdiendo nuevos compositores y cantantes, qu’amás usen paello la llingua asturiana, xenerando na xente un gran afoguin pola gaita, tambor, acurdión, etc qu’alcuentra una rempuesta positiva nos nuevos ayuntamientos democráticos, qu’anque ayunos de competencies na materia y escasos de recursos económicos nun duldaron en prestar sofitu a tan meritoria xera.

Anguañu, p’atender el medría de la demanda de places pa estudiar nes escueles de música tradicional, vemos qu’aquelles iniciatives se estienden pola xeografía de munchos conceyos asturianos y gracies a la llabor de la escuela d’asturiania a los centros asturianos del esterior y que tamién s’abarquen otres facetas como les bandes de gaites, grupos de bailles y la colaboración, patrociniu y organización de certámenes de folklore y concursos de canciu asturiana.

Nesta nueva realidad, de nós depende, qu’en vegada de encerrizanos n’alderiques baterizos sobre cuestiones tarrates de la llingua asturiana, sepamos aprovechar nesti intre la oportunidá de puxar fuertemente les polítiques culturales que bramente conciten el respaldu unánime de los asturianos.

Nesi sen, paezme necesario facese eco de la opinión de persones vinculaes a la música tradicional d’que ye imprescindible potenciar los trabayos d’investigación y recopilación del ingente patrimoniu musicológico asturianu y ampliar l’enseñu de la música tradicional,, dicho too ello sin el pruyimientu de orientar a quién debe de llevar la batuta, pues pa ello alcontrará meyor criteriu en maestros, profesores y espertos musicales.

Nun mundu globalizau y cada vegada más mediáticu, anovador y en demanda continua d’amplies “novedaes” musicales y siendo’l canciu y la música tradicional asturiana señes d’identida y de distinción dientro y fuera d'Asturies, puede ser l’entre y tamién una bona oportunidá pa nesi entornu músical “criar una fábrica” de contenidos audiovisuales que sea un arime más pa fomentar la cultura asturiana y un sofitu pa xenerar más actividad económica y emplegu .

El retu, agora, ye saber afrontar con claror d’idees y aceñu la importante llabor de facer mui accesible a la ciudadanía y poner en valir esta doyura cultural.