Los numerosos avances científicos, el incesante desarrollo tecnológico y el crecimiento económico y demográfico en amplias zonas del planeta configuran, casi a diario, una nueva realidad social en continua transformación, que se ve acrecentada, aún más si cabe, por las corrientes migratorias (sur-norte, este-oeste, rural-ciudad) de millones de personas que se sienten atraídas por “las nuevas oportunidades” que se están generando en las zonas más dinámicas y desarrolladas del mundo.Tal vez, el mayor contraste que se percibe entre "una zona y otra del planeta”, es la existencia en las sociedades más desarrolladas de lo que venimos definiendo como Sociedad de la Información, una sociedad que se configura, cada día más, como un subsistema social, cultural y económico con características propias que, transforma radicalmente nuestras formas y pautas de comportamiento en el ámbito público y privado a la vez que nos facilita la accesibilidad a un sin–fin de nuevas oportunidades sociales, políticas, económicas y culturales.
Al mismo tiempo esta transformación de ámbito prácticamente global, está dejando de lado, cuando no excluyendo de forma casi traumática, a millones de hombres y mujeres (los pobres digitales), la gran mayoría de los cuales vive en países en vías de desarrollo y en las zonas rurales aisladas o de menor densidad de población de los países desarrollados, generando así una sociedad tremendamente dual, segregada por una barrera cada día más infranqueable y que se define como la brecha digital.
No resulta por tanto ocioso reseñar que son numerosos y más que solventes los estudios económicos y sociológicos que han demostrado palpablemente que en muchas áreas geográficas, e incluso dentro de un mismo país y región, la brecha digital limita enormemente el desarrollo del capital intelectual, acentúa el retraso económico y representa un poderoso factor de exclusión de los procesos generales de integración territorial y social, avivando incluso en no pocos casos la incomprensión y el rechazo entre los diferentes hechos culturales.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo constata el rotundo fracaso, en la mayoría de los países en desarrollo, a la hora de acceder a los cambios tecnológicos y alerta a la comunidad internacional del aumento de las disparidades entre los países ricos y los que no disponen de competencias básicas, recursos e infraestructuras. La mayor parte de la población mundial no tiene acceso a líneas telefónicas y, todavía menos, a un ordenador. Por consiguiente, sociedades enteras se encuentran marginadas a la periferia de las redes de comunicación.
Para poner freno al incremento de las disparidades digitales entre los países, e insisto, también en el propio ámbito de un mismo país, región o comarca, y en lo que es mucho más importante entre la misma ciudadanía, en tanto que personas con plenitud de derechos en el acceso a la sociedad de la información. Por eso, ya no son suficientes las declaraciones voluntariosas de buenas intenciones, si no que, es necesario que los poderes públicos intervengan en profundidad y con rapidez, liderando el proceso del despliegue e implementación de las infraestructuras de redes como soporte básico y fundamental que permita avanzar en la cohesión social, cultural, económica y territorial de la Sociedad de la Información.
Dar respuesta al déficit de servicios básicos, invertir en la alfabetización informática y ampliar el alcance de los flujos de información constituyen un cometido fundamental, que no puede quedar sujeto exclusivamente a las reglas del mercado y al albur de la iniciativa privada, ya que sólo podrá llevarse a la práctica con eficacia social y económica mediante el esfuerzo conjunto y solidario entre las ciudades, las regiones y los estados, con amplia colaboración entre las comunidades científicas, técnicas, culturales, educativas y la propia sociedad civil y la cooperación y coordinación entre los operadores del sector privado y las instituciones públicas.
En ese sentido, resaltar y poner de manifiesto por lo que supone de buenas prácticas, dos iniciativas que se están desarrollando en Asturias:
Una, la que en el marco del e-Asturias, está desarrollando el Gobierno de Asturias en colaboración con la Fundación CTIC, impulsando aquellos proyectos encaminados a disminuir la brecha digital y que en esta primera edición de la iniciativa solidaria 1@+tú=1€, han seleccionado a tres de ellos, proyectos de sensibilización, gobierno electrónico y alfabetización digital que se llevarán a cabo en Perú y Argentina. Las propuestas han sido presentadas por la Organización Universitaria Interamericana (OUI), la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) y el Movimiento Manuela Ramos (MMR) y han sido elegidas entre un total de cincuenta y seis proyectos concursantes.
Estos proyectos se ejecutarán en un periodo un año, gracias a la financiación de cuarenta entidades privadas que componen la denominada arroba solidaria y entre las que se cuentan varias fundaciones, el Ayuntamiento de Gijón y empresas de los sectores TIC, entidades sin ánimo de lucro y profesionales autónomos y autónomas.
Otra, es el I Encuentro Internacional de las Tecnologías de la Información y la Comunicación para la Cooperación al Desarrollo, un evento donde las instituciones, los sectores sociales y empresariales se van a dar cita para intercambiar experiencias y conocimientos con el fin de construir un espacio de reflexión y sensibilización, desde el que impulsar y fomentar el desarrollo de políticas que permitan contribuir a eliminar las brechas digitales mediante programas y proyectos de inclusión digital y que a la vez promuevan el uso de las TIC como instrumento de mejora en los métodos y prácticas de cooperación al desarrollo.
Ya en otro orden de cosas , expresar el deseo que en este año electoral, que se celebran elecciones presidenciales en Estados Unidos, generales en España, autonómicas en Andalucía, etc. y la agenda del debate político está llena de los grandes asuntos que ocupan y preocupan a la ciudadanía, como el cambio climático, el abastecimiento energético, la producción agrícola, la economía, la paz, la inmigración, el pleno empleo, la vivienda, la educación, la sanidad, etc., no estaría de más que a esa agenda se incorporase la Sociedad de la Información. Una buena ocasión para afrontar públicamente y políticamente el debate de como transformar la brecha digital en oportunidades digitales de primer orden para promover la paz, el desarrollo sostenible, la democracia, la transparencia y la buena gobernanza en todo el mundo.
