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lunes, 22 de noviembre de 2010

A contraluz de Katia Kabanova.


En Oviedo, como viene siendo tradicional por estas fechas de presupuestos, san martines, sidra dulce y castañas, un grupo de paladines de la cultura ovetensina, formado por bravos políticos del PP local, algún agente cultural en nómina y un par de ciudadanos, de los más crédulos en la "teoría del cerco", arremeten con tanta inquina como falta de argumentos contra las supuestas maldades, (léase escasas o insuficientes partidas presupuestarias destinadas a las temporadas de ópera y zarzuela), con que las administraciones central y autonómica nos castigan a l@s ovetenses.

Dado que estamos en crisis y para criticar los recortes de las subvenciones, estos paladines, que jamás se han preocupado de los derechos de los trabajadores, no se les ha ocurrido nada mejor que sacar a colación que los cambios en la programación van a repercutir sobre los más débiles (tramoyistas, peluquería, maquilladores, etc.), como si en los tiempos de bonanza, sin ir más lejos la zarzuela del verano, si esa, en la que el señor alcalde y sus acólitos regalaron miles de entradas y que costó al erario municipal más de 800.000 euros, hubieran tenido sustanciosas retribuciones, pues bien, nada de eso, el salario de estos trabajadores, (sólo facturaron 48 horas, a 9 euros/hora), fue de 432 euros por las diez funciones.


Así que, ¡basta ya de demagogia barata! y de pretender de manera torticera, hacer recaer "obligadamente" sobre las subvenciones públicas, el mayor peso económico de la voluntarista programación de las Temporadas, sistema que no parece el procedimiento más adecuado para garantizar la estabilidad y su crecimiento sostenible en calidad y número de funciones.


Más bien, ya que nos gusta tanto compararnos con otras Temporadas, sería razonable también hacerlo en aquellas cuestiones que, dependiendo de los propios gestores, pudieran contribuir a igualarlas o superarlas, por ejemplo, en el ámbito de los ingresos, con la búsqueda de un mayor y generoso patrocinio privado, abriendo el abanico de los precios de las localidades y abonos y generando ingresos atípicos, merchandising, etc., ampliando la base social, dando prioridad al crecimiento del número (5) de funciones, en vez del de títulos (6), y mejorando sustancialmente la gestión, eliminando cargos prescindibles y evitando "alegrías" como la compra del piso y las formas utilizadas en el tema del coro.


Polémicas estériles aparte, Oviedo debe seguir potenciando su industria cultural, (mejor con la abstención de algunos promotores ejercientes en lo de la Capitalidad Cultural) y puede hacerlo de manera muy estimable en torno a la música y a la lírica en particular y para ello es fundamental e imprescindible contar, para algo más que para pagar la entrada, con el fiel y excelente público, fomentar la colaboración pública-privada y la cooperación en red con otras temporadas tanto en lo referente a las contrataciones artísticas como a las coproducciones.

Para finalizar diré que, para mi gusto, la LXIII Temporada está teniendo un nivel más que notable. Il Trovatore, en la que disfruté con algunos pasajes magníficos, propios de toda la fuerza vocal de esta obra de Verdi y L'incoronazione de Poppea y Katia Kabanova, dos óperas que no conocía, me han sorprendido gratamente por su puesta en escena y su lenguaje musical, especialmente esta última, en la que Max Valdés y la OSPA nos han brindado una hora y media de excelencia musical, mostrándonos con ello, como se puede hacer con una escenografía y un reparto modestos y "gente de casa" un excelente espectáculo musical.

domingo, 30 de noviembre de 2008

La Fábula del Desengaño.

Un año más se cumple la tradición. Así, al hilo de la presentación y debate de los presupuestos (generales, autonómicos, municipales,) el PP de Oviedo, con el concejal de incultura e ignorancia a la cabeza, toma como arma arrojadiza la partida, (sea la que sea), destinada a la Ópera, para arremeter contra el PSOE con tanta zafiedad como falta de argumentos.

Sirve de poco que las actuaciones del Gobierno Regional previstas para 2009 en el concejo de Oviedo alcancen la cifra de 163.470.596 de euros y se mantenga la subvención a la Ópera y que en contrapartida estos presuntos "defensores de Oviedo", no vean ningun inconveniente en reducir el 10% la aportación municipal.

Si, han leído bien, quienes bajan su aportación el 10%, critican a quienes la mantienen, pretendiendo instrumentalizarla de forma torticera para su beneficio político y olvidando que la Asociación es "Asturiana de Amigos de la Ópera", (olvido bastante generalizado a tenor de otros comportamientos). En esa misma faceta, las manifestaciones de algunos miembros de la Junta Directiva de la Asociación, parecen más propias de una sectaria servidumbre a intereses partidistas que a la razonable defensa de la Temporada, ya que en ningun caso favorecen la imprescindible, fluída y leal relación que se debe mantener con las instituciones.

Siendo conveniente no pasar por alto tan lamentable como habitual desvarío, en aras de la objetividad, es preciso deslindarlo de la opinión que merece la LXI Temporada de Ópera. Una Temporada que en muchos aspectos alcanza el punto de inflexión con su tercer título "The rakee´s progress" del compositor de origen ruso, Igor Stravinsky (1882-1971), con libreto de Wystan Hugh Auden y Chester Kallman, inspirada en una serie de litografías de William Hogarth, uno de los más famosos artistas satíricos ingleses del siglo XVIII.


Temporada que se inició con "Dialogues des Carmelites" (1957) , con papel como miembro del coro de Sónsoles Espinosa, esposa del Presidente Zapatero , "La Boheme" (1896) , que repitió el montaje propio de 1998 y la ya citada "The rakee´s progres" (1951), a las que seguirán "Il Barbieriere dei Siviglia" (1816) y "Un Ballo in maschera"(1859). Se auna así, el tradicional gusto por el repertorio clásico del siglo XIX con la innovación que supone la representación, por vez primera en Oviedo, de las dos óperas de mediados del siglo XX, enmarcadas en las nuevas tendencias escénicas y que han tenido una buena acogida.

La excelente dirección musical y la muy consolidada y más que notable calidad orquestal; las novedosas y llamativas escenografías y coreografías no exentas de controversia, dado que prima más el efectismo visual que la coherencia temática; un elenco de primeras voces a buen nivel reforzadas por el notable papel del resto; forman en conjunto y por este orden lo más destacado de la Temporada.

Una dilatada Temporada, cuyos cinco títulos tienen todos, por vez primera, cuatro funciones y dos de ellos, con un "segundo caché", una función adicional; coincide en buena medida con el planteamiento que hice, en este blog, el año pasado, crecer prioritariamente a lo ancho (más funciones) que a lo largo (más títulos) y abriendo la Temporada al mayor número posible de espectadores.

Valorar positivamente la difusión de tres de los títulos en la pantalla grande del Auditorio, conferencias, recitales, cine, espectáculos infantiles, etc. todo relacionado con la ópera y las retransmisiones de televisión por medio de Telecable a varias casas de cultura y teatros de la región, facilitando el acceso de varios miles de personas a esta propuesta cultural.

Este "momento dulce" de la Temporada de Ópera ha sido posible, y es justo reseñarlo, por el trabajo desarrollado por la Junta Directiva y el personal de la Asociación y muy especialmente por las sustanciosas ayudas ( recursos económicos, Orquestas, Teatro Campoamor, etc.) de las tres administraciones públicas, ( Ministerio de Cultura, Consejería de Cultura, Ayuntamiento de Oviedo). Agradecer el apoyo y la sensibilidad que mostró Encarnación Rodríguez Cañas, hoy, ex- Consejera de Cultura, con los temas relacionados con la ópera, la música y la cultura en general y desear a la nueva Consejera, Mercedes Alvarez González, toda clase de éxitos.

Pero no es menos cierto que faltan muchas tareas por hacer. En el ámbito artístico: La mejora del coro (no tiene sentido prescindir de un buen coro de carácter aficionado y sustituirlo por otro semi-profesional que no aporte un plus a las representaciones); elevar el nivel de las primeras voces con la contratación, aunque sea puntual, de voces de máximo nivel y la extensión de la función de "segundo caché" a todos los títulos, promocionando en estas funciones la proyección de artistas noveles ( contando primero con los de casa).

El fomento y puesta en valor de las producciones propias y en colaboración con otras Temporadas, a tal fin, sigo insistiendo en la posibilidad de crear un taller de empleo o instrumento similar para la formación de diseñadores, decoradores, coreógrafos, técnicos de iluminación, mantenimiento, vestuario, operadores, etc. que pueda favorecer la creación de una "industria cultural" en el ámbito de la ópera, zarzuela, teatro, danza, etc.

Consolidar el sistema de financiación mediante acuerdos o convenios con las entidades de mecenazgo, de modo que se garanticen la estabilidad de sus aportaciones y potenciar las gestiones tendentes a incrementar el número de entidades y sociedades patrocinadoras, benefactoras y protectoras con el objetivo de dotar de mayor capacidad y solvencia económica a la Temporada. El diseño y venta de artículos exclusivos relacionados con la ópera, para acciones de "merchandising" de las entidades públicas y privadas y para el uso propio de los asociados, puede ser otra fuente complementaria de financiación.

Fomento de las actividades de divulgación y difusión pública de la ópera, tanto en su faceta de oferta cultural de calidad como en la de su función social de retorno por las importantes aportaciones públicas que recibe la Temporada y con el fin de incrementar la base social de la Asociación. En ese sentido, resulta conveniente valorar la posibilidad de concertar acuerdos con las televisiones públicas (TVE, RTPA,) y potenciar el que se tiene con Telecable, atendiendo en ambos casos tanto a la faceta de difusión de la ópera como a la de aportación de recursos para una mejor financiación.

La relación con los/las asociados, estudiantes de música y aficionados en general, tal vez sea uno de los puntos más débiles de la Temporada. Sirvan como ejemplo: el que la página WEB es manifiestamente mejorable, pudiendo ser facilmente convertida en una WEBTV; la inaceptable restricción de acceso al ensayo general, que debe eliminarse de inmediato y regularse en beneficio de los estudiantes, sobre todo de estudios musicales y también de las entidades que realizan aportaciones y donaciones y los asociados en general.

En definitiva, estamos en un momento en el que se requiere reforzar la colaboración con las Administraciones Públicas, establecer fórmulas cooperativas con otras Temporadas, consolidar e incrementar la capacidad económica, mantener e incluso mejorar la calidad musical, fomentar la proyección de artistas noveles, impulsar la creación de una industria cultural, divulgar ampliamente la ópera entre la sociedad asturiana, y todo ello de manera sensata y razonable.
Para mejorar la Temporada de Ópera sobran las ínfulas y las falsas quimeras que solo se pueden satisfacer, máxime en tiempos de crisis, con la máquina que convierte las piedras en panes, como en "The rakee´s progress", o con el recurso a la melancolía mientras se desgranan viejas y reiteradas versiones de la fábula del desengaño.
Nota: Este post ha sido publicado el 8-Diciembre-2008

sábado, 29 de septiembre de 2007

El Fantasma de la Ópera en los PGE 2008



En el mes de septiembre de los últimos años, o sea desde que Zapatero es presidente del gobierno de España, la presentación del Proyecto de Presupuestos Generales del Estado genera en los medios de comunicación asturianos, con especial incidencia en los ovetenses, una falsa polémica que por su reducionismo pone de manifiesto la falta de rigor y la carencia de la más elemental perspectiva en el análisis del Proyecto de Presupuestos.

El PP asturiano, cada año, nos obsequia con la habitual cantinela de negar lo evidente, es decir las partidas presupuestarias consignadas en el Proyecto de Presupuestos, y afirmar con tanta insistencia como falta de rigor, que las inversiones que corresponden a Asturias se llevan a Cataluña. Poco importa que por activa y por pasiva se les muestre que la inversión en Asturias sea el 4,2% de las inversiones estatales, comparativamente casi el doble del porcentaje de la contribución de nuestro PIB regional (2,2%), la de mayor cuantía per/cápita (948 euros/habitante) de todas las autonomías (ya lo fue el año pasado) y aún así crezca el 9,6% hasta alcanzar la cifra de 1.118 millones de euros.

El PP ovetense, se queda algo más cerca para atizar el debate con un ingrediente más localista, la subvención a la temporada de ópera y la discriminación que sufre ésta respecto a la de Bilbao. Eso si, de la sustanciosa subvención al festival de zarzuela, nade se dice y así se ahorran comparaciones. Tampoco se recuerda que una parte sustanciosa de esa diferencia de trato fue generada por el anterior gobierno y gracias a la mediación directa de un ilustre político del PP, gijonés por más señas, con el que, a la sazón, el alcalde de Oviedo estaba enzarzado en una estéril y ruidosa polémica sobre la ronda norte.
Pues bien, pese a todas las descalificaciones, la realidad es que la subvención se incrementa inicialmente en 30.000 euros, que unidos a los 60.000 euros del año pasado, supone pasar en dos años, de 360.000 a 450.000, o lo que es lo mismo un incremento, en dos años, del 25%.

Ya que a la temporada de ópera parece otorgársele, por el PP ovetense, la máxima prioridad política, sería conveniente “ayudar” a resolver esta problemática cuanto antes y de una vez por todas, para que de ese modo, los munícipes del PP puedan dedicar sus esfuerzos a resolver los problemas que más ocupan y preocupan a los ovetenses, como son: mejorar el tráfico y el transporte urbano, facilitar el acceso a una vivienda digna a precios asequibles, crear condiciones favorables para la implantación de empresas que generen nuevos empleos, colaborar en la implementación de políticas sociales para los mayores y personas dependientes, potenciar las políticas culturales y deportivas orientadas a los más jóvenes, racionalizar la gestión administrativa evitando el despilfarro y poner coto al abusivo incremento de impuestos, tasas y precios públicos.

Dicho todo esto, también quiero decir que me gusta la ópera y que conozco a muchas personas que estaríamos dispuestas a “ayudar” para que se potenciase la temporada, en cantidad y en calidad, para que sea accesible para muchos en vez de para unos pocos y que además pensamos que la temporada de ópera, como elemento dinamizador de la vida cultural asturiana, puede y debe de contribuir al desarrollo económico del sector servicios (transportes, hoteles, hostelería, etc.) y de contenidos culturales.

Frente a soluciones mágicas, mendicantes y plañideras que apuestan por solucionar “el problema”de un plumazo, eso si, exigiendo a las administraciones central y regional que eleven de manera extraordinariamente cuantiosa sus subvenciones, entiendo que el planteamiento más adecuado debe de ser otro y articulado en tres ejes: optimizar la gestión, incrementar los ingresos de forma global y sostenida en el tiempo y modular el crecimiento del gasto.

El incremento global de los ingresos, debe de contemplar varios aspectos: Las subvenciones institucionales , asegurando su mantenimiento y un crecimiento razonable, por encima del IPC y sostenido en el tiempo. Las aportaciones de los mecenas, patrocinadores y benefactores que pueden y deben de tener un aumento considerable (resulta sonrojante, tanto la ausencia de algunas corporaciones económicas de la región o con presencia en ella, como el compararse con la ópera de Bilbao). Los ingresos por abonos y taquilla deben de experimentar un paulatino aumento, (tanto en número, priorizando el crecimiento del número de funciones sobre el de número de títulos, como en cuantías unitarias, abriendo hacia arriba el abanico de precios) . Otros ingresos adicionales, mediante la retransmisión por televisión y cable, la comercialización de productos audiovisuales, merchandising, etc. .

Otro aspecto muy importante a considerar es la mejora de la gestión, evitando inversiones inmobiliarias innecesarias, moderando el crecimiento del gasto mediante una colaboración más intensa y productiva con otras temporadas. La creación de “talleres de empleo” en materias como decorados, vestuario, iluminación, sonido, etc. que faciliten la creación a menor coste de producciones propias o compartidas y la adaptación de las mismas. La adecuada modulación del coste de los gastos de personal con cargo a la Asociación y/o la Fundación Lírica.

La ampliación de la base social de la Asociación, fomentando el desarrollo de otras actividades, (recitales, conferencias, conciertos, proyecciones audiovisuales. etc.) y extendiéndolas al conjunto de Asturias, lo que sin duda favorecería la consecución de los objetivos descritos.

Esas y no la descalificación y el enfrentamiento institucional y social, son a mi entender, las bases sobre las que se puede asentar solidamente el crecimiento de la temporada de ópera, que con sesenta ediciones y junto a la Filarmónica, que ha cumplido los cien años, y el Festival de Zarzuela, constituyen una parte muy importante de la médula musical y lírica de la vida cultural ovetense y asturiana.
No podría cerrar este “post” sin referirme a la 60 temporada, que a tenor del cartel:. “Tristán und Isolde”,“Thais”, “Lucía de Lammermoor”, “Iphigenie en Tauride”, “Macbeth”, se presume exitosa. Así fue al menos, en mi opinión, el primer título “Tristán und Isolde”, de Richard Wagner, drama musical en tres actos, de una hora y veinte minutos cada uno, con dos descanso de treinta y cuarenta minutos, (utilizados por muchos de los asistentes en visitar las cafeterías cercanas, ante la insuficiencia de las existentes en el teatro, otro posible recurso infrautilizado y mal dimensionado).

La ópera “Tristán e Isolda”, “una de las obras más fascinantes,...... e intensas de la literatura operística”, asistí a su tercera función, contó con un desigual montaje escénico dirigido por Alfred Kirchner, con decorados inapropiados e iluminación desacoplada en el primer acto; tampoco en el segundo la decoración y la iluminación contribuyeron a crear un ambiente propicio para representar el enajenamiento y la voluptuosidad del intensísimo sentimiento amoroso, las dimensiones del escenario podrían haber aconsejado la utilización de arriba-abajo, en vez del dentro-fuera y del necesario contraste y focalización de espacios de luz y oscuridad para crear atmósferas distintas. Excelente decoración e iluminación en el tercer acto, favoreciendo de modo extraordinariamente armonioso y creíble el tránsito de escenas, desde la terrible amargura del destino fatal de la pareja al éxtasis de Isolda en su canto a la felicidad que refleja el rostro de Tristán.

Notable actuación de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias que, excelentemente dirigida por Maximiliano Valdés, tuvo desde el acorde con que comienza la obertura del primer acto hasta el final un relevante protagonismo, “tapando las voces” en numerosas ocasiones, hecho bastante habitual con la música de Wagner, (de ella decía Ortega y Gasset, “sentíamos un patetismo universal: nuestro organismo creía tomar contacto con las venas secretas del mundo y unirse en el aliento cósmico”).

Interpretaciones muy buenas, con un tercer acto espléndido, extraordinariamente intenso y emotivo, con Jon Frederic West, pleno de voz y expresividad, en el papel de “Tristán”, una vibrante Jayne Casselman, cercana al éxtasis en “Isolda” y una interpretación rotunda del barítono Christopher Robertson, en el papel de “Kurwenal”. Completaron el elenco, a buen nivel, Andrew Greenan ( “Rey Marke”), Enrique Sánchez Ramos ( “Melot”) y una armoniosa Lioba Braun (“Brangäne”).

Notas:
Excelente el programa de la Ópera, editado y patrocinado por Eujoa y del que he tomado algunas de las referencias del post. La fotografía del Teatro Campoamor es obra de mi amiga Carmen. Ver más en la blog “el ojo de mi cámara”.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Pavarotti, el tenor del pueblo.


Hoy todos los medios de comunicación repican la triste noticia, ha fallecido, en su Módena natal a los 71 años de edad, Luciano Pavarotti,“ el tenor del pueblo”, al que muchos consideran el mejor tenor de la segunda mitad del siglo XX. Gran aficionado al fútbol, la pintura y los caballos, era sin duda una de las figuras del “bel canto” que junto a José Carreras y Plácido Domingo más ha contribuido a su difusión.
Cuando ya había alcanzado la fama en el mundo de la ópera, llegó al estrellato global, durante el Mundial de fútbol de Italia, formando con José Carreras y Plácido Domingo el conjunto de “Los tres tenores” que debutó el 7 de julio de 1990, en las Termas de Caracalla de Roma bajo la dirección de Zubin Metha. Más de seis mil espectadores disfrutaron en vivo del la representación del aria de Puccini "Nessum Dorma", de la ópera Turandot, seguida por otros 1.500 millones por televisión. Las ventas de discos de ópera se dispararon tras el concierto, y los extractos del aria "Nessun Dorma" se transformaron en un símbolo de la fiebre por el fútbol.

En su acercamiento a la música popular, grabó duetos con Eros Ramazzotti, Sting, Frank Sinatra, Michael Jackson y el grupo de rock irlandés U2. A partir de 1991, Pavarotti respondió al llamado de la organización War Child, para recaudar fondos para la construcción de un centro de musicoterapia en Mostar y en otros lugares.

Pavarotti fue muy solicitado en teatros de todo el mundo hasta su retiro en la Ópera Metropolitana de Nueva York, en marzo del 2004, donde interpretó el papel del pintor Mario Cavaradossi en Tosca, de Giacomo Puccini. Pese a este retiro, en febrero de 2006 volvió a interpretar el aria "Nessun Dorma", como cierre a la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2006 en el Estadio Olímpico de Turín.

Finalizaba así, la extraordinaria carrera de Luciano Pavarotti, único hijo varón de una familia de panaderos que, influido por su padre aficionado al 'bell canto', cursa estudios en la 'Scuola Magistrale', en 1955 comenzó a dar clases de canto con Arrigo Polo y Ettore Campogalliani. No obstante, antes de lanzarse de lleno al mundo de la ópera, trabajó en la enseñanza.

Hizo su aparición ante el público en 1961 en Reggio Emilia en La Bohème, ganando popularidad rapidamente. En 1963 cantó Edgardo (Lucia di Lammermoor) en Amsterdam e hizo su debut en Covent Garden como Rodolfo, regresando para cantar los papeles de Alfredo, Elvino (La sonnambula), Tonio (La Hija del Regimiento) Gustavus III (Un ballo in maschero), Riccardo, Cavaradossi, Rodolfo (Luisa Miller), Radamés y Nemorino (L’elisir d’amore).

En 1964, cantó Idamante de Mozart en Glyndebourne, en Norteamérica hizo su primera aparición en Miami en 1965, y una gira por Australia con la compañía Sutherland-Williams en el papel de Edgardo y debutó en La Scala en el papel de Rodolfo, regresando para cantar el Duque (Rigoletto), Tebaldo (I Capuleti e i Montecchi de Bellini) y Des Grieux (Manon de Massenet). Además, en la Scala cantó en la representación de Requiem de Verdi para celebrar el centenario de Toscanini.

Cantó por primera vez en San Francisco en 1967 como Rodolfo, y más tarde cantó en esa ciudad los roles de Nemorino, Gustavus, Calaf y Enzo (La Gioconda de Ponchielli). Cantó en la Metropolitan Opera en 1968, igualmente representando a Rodolfo, y más adelante cantó Manrico (Il trovatore), Fernando, (La favorita de Donizetti), Ernani, Idomeneo, Arturo (I puritani), Radamés, Rodolfo (Luisa Miller, 1991) y el Cantante Italiano (El caballero de la rosa).

La transmisión televisiva de 1977 'En vivo desde el Met' situó a Pavarotti ante la mayor audiencia en la historia de las óperas televisadas. Su nombre aparece en el Libro Guinness Record por la cerrada ovación de una hora y siete minutos que le tributó la Opera de Berlín en 1988.

Este somero repaso sobre su extraordinaria trayectoria tiene como hilo conductor los artículos al uso que hoy se reflejan en numerosos medios de comunicación, pero no obstante con él, también quiero reflejar el agradecimiento por haber podido escuchar esa voz inconfundible, ese torrente de voz, esa voz luminosa, ese timbre extraordinario en sus interpretaciones de Nemorino de 'L'Elisir d'Amore', Radamés de 'Aída', el príncipe Calaf del 'Turandot' y Otello de Verdi. Todavía no he conseguido escuchar la grabación de su clamoroso debut norteamericano – en el Metropolitan en 1968 - que acabó de consagrarlo por la proeza de cantar nueve do agudos en un aria de "La fille du régiment", lo que le valió una portada del Time.

En Pavarotti, como en otros cantantes de ópera, aprecio en gran medida su talento para el espectáculo, no me llenan los que únicamente recitan. El, al contrario era muy especial, aportaba en grandes dosis dos elementos mágicos, su talento y simpatía, con su sonrisa abierta y luminosa y su enorme corpachón, irradiaba una calidez hacia el público que le convertían en el interprete ideal del repertorio lírico italiano.

Era el tenor que mejor me hacía sentir mis emociones, y me dejó grabada una frase suya "Aprender música leyendo teoría musical es como hacer el amor por correo". Si quieres acceder a una buena prueba de ello, solo tienes que pulsar aqui debajo:
http://www.youtube.com/watch?v=VATmgtmR5o4&mode=related&search=

Nota al margen:
Hoy, he tenido ocasión de leer en un diario regional asturiano la entrevista con uno de los responsables de la LX Temporada de Ópera de Oviedo que, en mi humilde opinión, a juzgar por sus declaraciones, carece en buena medida de esos dos elementos mágicos que son la simpatía y el talento, tan necesarios para dirigir a buen fin una entidad como esta. Ahora se entiende que algunas gestiones no se culminen con éxito.