domingo, 8 de julio de 2012

Para quién escribo

Volver a escribir, mejor dicho, volver a publicar y retomar el hilo del relato, resulta difcil cuando ha pasado un tiempo en el que han sucedido muchos acontecimientos y aflorado algunas nuevas ideas, mientras que a la par el más o menos previsible devenir de los viejos  asuntos patrios, adjudiquese cada cual los que mejor le convengan,  destilan de forma  incesante ese líquido viscoso y maloliente que anega la laxa vasija social que a duras penas lo contiene y a la que, para desgracia de la ciudadanía de una pretendida sociedad democrática y moderna, los repetidos apretones de los "poderosos" la modulan, cada día, de la forma más grotesca.

Por eso, cuando hay tantas cuestiones sobre las que conviene reflexionar "en voz alta o sea en la red" y  los razonamientos se agolpan en uno mismo, por que los propios dedos no aciertan a deslizarlos velozmente sobre el teclado, la  mejor opción, casi siempre, es limitarse a ejercer de mero amanuense y tomar de prestado las palabras que otros, con más tino y mejor estilo, dejaron ya impresas.....

De palabras impresas, son buen ejemplo, las de Vicente  Aleixandre, que  en uno de sus poemarios: "En su vasto dominio" (1962), alejado de la estética surrealista, una de sus grandes aportaciones a la poesía española, nos muestra una poesía, de la que estamos hoy tan necesitados, mucho más apegada al hombre y la realidad cotidiana.

El poemario, dividido en capítulos, en los que resuenan los ecos de las preocupaciones del "hombre histórico", se inicia con un texto esclarecedor y muy acorde con lo que pretendo decir en este post y en consecuencia hago mío y cuya primera parte comparto a continuación con tod@s vosost@s.

  "Para quién escribo"

¿Para quién escribo?, me pregunta el cronista, el periodista o simplemente el curioso.

No escribo para el señor de la estirada chaqueta, ni para su bigote enfadado, ni siquiera para su alzado índice admonitorio entre las tristes ondas de música.

Tampoco para el carruaje, ni para su ocultada señora (entre vidrios, como un rayo frío, el brillo de los impertinentes).

Escribo acaso para los que no me leen. Esa mujer que corre por la calle como si fuera a abrir las puertas a la aurora.

O ese viejo que se aduerme en el banco de esa plaza chiquita, mientras el sol poniente con amor le toma, le rodea y le deslíe suavemente en sus luces.

Para todos los que no me leen, los que no se cuidan de mí, pero de mi se cuidan (aunque me ignoren).

Esa niña que al pasar me mira, compañera de mi aventura, viviendo en el mundo.

Y esa vieja que sentada a su puerta ha visto vida, paridora de muchas vidas, y manos cansadas.

Escribo para el enamorado, para el que pasó con su angustia en los ojos, para el que le oyó; para el que al pasar no miró; para el que finalmente cayó cuando preguntó y no le oyeron.

Para todos escribo. Para los que no me leen sobre todo escribo. Uno a uno, y la muchedumbre. Y para los pechos y para las bocas y para los oidos donde, sin oirme, está mi palabra.


3 comentarios:

LUNA dijo...

gracias por el post. Me ha hecho tilín y sobre todo me hace poner en cuestión mi idea de que para qué voy a escribir si no sirve de nada
Igual estoy equivocada y aunque yo no lo sepa, si que escribir sirve siempre, aunque solo sea para desfogarnos
y gracias por recordarnos a los buenos poetas que tenemos en nuestra literatura

Leopoldo dijo...

Está muy bien; de fondo y literariamente, que se agradece.

Miguel dijo...

Es una forma muy poética de traer a la memoria al gran poeta "desconocido" en el 50 aniversario de tan actual y magistral poemario